Hay varias razones para elegir a Rusia. Hizo una buena eliminatoria, terminó primera en su grupo por encima de Portugal y si resulta milimétrico el pase a segunda ronda debería volver a enfrentarse con los muchachos del desasosiego.
Durante estos meses hubo un cruce resacoso con Estados Unidos en relación a pedidos de suspensión ante la FIFA, senadores de Estados Unidos lo exigieron por la situación en Ucrania y por parte de Rusia hubo una nueva formulación de la ley del talión, “Ojo por ojo, balón por balón” o eso es lo que publicó en twitter un parlamentario de Rusia Unida de apellido Sydyakin (que en noticias de 2012, defiende con un retrato de Ghandi los aumentos en las multas para los manifestantes que no acaten el concepto de marcha pacífica). Por lo que entiendo, en relación a “las agresiones militares” o “las violaciones a los derechos humanos reveladas por Snowden”, según Sydiakin EEUU se habría convertido en una de esas personas que se permiten demasiadas cosas como para andar pisando las mantas de los demás fantasmas.
Otra buena razón para elegir a Rusia es la dirección técnica de Fabio Capello. Dirigió al Milan que ganó todo desde el 91 al 96, que son los años en que veía y escuchaba partidos y seguía las revistas deportivas. Fabio Capello además es un reconocido Franquista, en 2006 hizo declaraciones poéticas en añoranza al dictador español: “aire efervescente, el aire del país que/ en Europa estaba dando/ los pasos más grandes” / “el calor y la creatividad latina, pero con el orden riguroso/ que dejó Franco”.
Por último espero tener algún tipo de extasis tarkovskyano, con una serie de jugadores lanzando tornillos atados con cuerdas para marcar los caminos a seguir adentro de la cancha y con arengas motivadoras de un Pavel Floreski, con jugadores conscientes de la importancia de desarrollar los propios dones y multiplicarlos. Cosa que no creo que suceda por todo lo elucubrado en párrafos anteriores. Ahora me tengo que poner a ver que tal son los jugadores.  (DB)

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