Violencia y torpeza / por Matías Matarazzo

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Las mejores patadas de estas apasionantes cuatro jornadas del Mundial, sin dudas, se vieron en Francia-Honduras.
Promediando el primer tiempo, un delantero catracho cruzó al mitad de la cancha y cuando llegó a tres cuartos se sintió tan solo, que simplemente tiro un pelotazo hacia adelante y volvió caminando a su propio campo. Como un entrenamiento en el que juegan delanteros contra defensores. El partido fue eso, y pegarle a los de azul cuando pasaban cerca.
Wilson Palacios (autor del penal) tiene cuatro partidos mundialistas en los que acumula un récord de cuatro amarillas y una roja.
En el que parece ser el Mundial que superará de una vez y para siempre al bilardismo, con buen juego, goles todos los partidos, resultados cambiantes… el humilde equipo catracho se destacó por dos cosas: por la violencia y la torpeza de sus jugadores y por inaugurar el ojo de halcón con un gol en contra de su arquero tras una disparo de Benzema.
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