La estrategia del kamikaze/ por Francisco Bitar

Dos terceras partes de lo suicidas sufren de depresión.

Los parientes de los suicidas están más expuestos que otros suicidas potenciales.

Los trastornos por consumo de alcohol, el abuso de sustancias, la violencia y las sensaciones de pérdida constituyen factores de riesgo.

Nueve de cada diez suicidas (o diez de cada once, en nuestro caso) padecían de enfermedades mentales antes de consumar el acto. Lo que significa: antes que en la acción, el suicidio estaba presente en el pensamiento.

Pero también es posible considerar la cuestión desde el ángulo contrario, para no poner todo del lado del muerto.

El suicidio es la respuesta de aquel del que nada se esperó, por eso la sensación de deuda ante los suicidas. Por cada suicida, pasamos a ser sobrevivientes: cada uno de nosotros se pregunta qué cosa hizo mal.

Ahora imaginemos toda esta energía (la del resentimiento y el abandono) en una armonía perfecta, antes de salir al campo de batalla.

Hace un par de días, Arturo Vidal, kamikaze de nuestra selección, llamó a su equipo “los suicidas” durante una conferencia de prensa. Dijo que el sacrificio debía ser equivalente al daño y que el objetivo era traer a Chile la copa del mundo.

La selección chilena que hoy aplastó a España con absoluta autoridad está frente a una chance histórica pero también, y sobre todo, ante la posibilidad de una venganza moral: la de demostrar al resto del mundo que nos han subestimado. Acá estamos nosotros, huevones, queremos ver al primero que nos daba por muertos. Vayan pasando de a uno, ustedes son nuestra fuerza.

Hoy el suicidio es la gloria.

Chilenos, a matar. Chilenos a morir.

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