La vecina del Mundial sobre la manicure dental / por Graciana Méndez (desde San Pablo)

La realidad es que mi tele grande no funciona desde que nos mudamos. Por lo cual tenemos una tele minúscula que me quita las ganas de ver algún partido. El sábado pasado jugó Brasil y odié su victoria. En esa instancia, el fútbol cobra algún tipo de interés para mí y surge una curiosidad abrupta y precaria. Casi como delirar de fiebre.

El partido de Argentina de ayer se superpuso con mi cumpleaños y fue una buena excusa para no verlo. Sólo espiamos algunos momentos en los bares por los que pasamos. Llegamos a casa 5 minutos antes del final y vimos la victoria. Ahí el fútbol deja de importarme otra vez y puedo volver a mis obligaciones tranquila. Tratamos de disimular nuestra nacionalidad, hablamos español entre nosotros pero graduamos el tono de voz, excepto cuando yo estoy sola con ellos en un parque y quiero saber las intimidades de los otros. Ahí me destapo y soy verborrágica en portugués o español. Tenemos una camiseta de algodón y manga larga de lo más simpática, heredada de nuestro sobrino, pero mis hijos se turnan para usarla puertas adentro. Les compramos  banderitas de Brasil y en la calle somos muy políticos con el “No nos gusta el fútbol” o “Mis hijos son mexicanos”.

Quería mencionar algo que me llamó la atención que es la superposición entre la festa junina y el mundial. Esta celebración ocurre en junio y es muy parecida a una kermesse, se comen muchos dulces típicos y los niños se disfrazan de caipiras  -una cruza de campesino y cowboy, diría- con jean con pitucones, camisa a cuadros, varaba rala y bigotes y sombrero de paja. Muchas iglesias y escuelas organizan esas fiestas que suelen estar abiertas al público. La iglesia cerca de casa, por ejemplo, en el barrio de Pompeia este año decidió poner una pantalla gigante y pasar todos los partidos. La fiesta fue una mezcla de kermesse, con puestos de juegos típicos y comidas. Pero también circulaba mucha cerveza y los colores primarios, lunares y cuadros que se ven en los banderines y demás decoraciones. Ahora es una “copa junina” es todo más verde y amarillo y los borrachos abundan. El sábado fuimos a la fiesta de esta iglesia y en el camino vimos un gag que duró más de una hora. Un borracho se resistía a quedarse en su auto y un grupo de unos cuatro hombres lo empujaban para que no se bajara. Estaban parados al lado de la puerta impidiendo que el piloto borracho se bajara a pelearse con otros que estaban en esa cuadra. El auto estaba estacionado en la puerta de un supermercado muy transitado y eran las 5 de la tarde. Recién a las seis los amigos consiguieron que su amigo cerrase la puerta del auto y partiera manejando en total estado de embriaguez y cólera futbolística. El borracho tenía una camiseta de Brasil y Brasil la había sufrido y ganado. Nunca supimos qué comentario detonó la pelea, ni si hubo pelea. Cuando pasamos por la vereda de enfrente el hombre estaba siendo empujado en el asiento del piloto y como en esos juegos para chicos donde con un martillo se golpea un muñequito para hacerlo desaparecer por un agujero, los amigos, porque se notaba que eran sus amigos, lo empujaban una y otra vez hacia su asiento sin éxito y sin poder conseguir que se quedara sentado y así ellos pudieran cerrar la puerta. Creo que a las 6 de la tarde, el cansancio abrumó al amigo borracho y se rindió en ese juego de tire y afloje.

Festa Junina mezclada con la bandera de Brasil

Otra nota de color es que la fiesta junina es para agradecerle a Sao Joao por las lluvias que cayeron. Este año Brasil está enfrentando una sequía sin precedentes, hoy por ejemplo hay 14% de humedad, SP es un desierto. Pareciera también que sin lluvias es mejor agradecer por el fútbol.

Todo esto era para comentar también que ayer en el noticiero de las 8, pasaron un segmento sobre la moda de los aparatos fijos decorados con banderitas de Brasil. En muchos casos, los usan jóvenes que no necesitan ortodoncia.  Los brasileros le dan mucho valor a los dientes y le dedican mucho tiempo, en los shoppings siempre veo mujeres cepillándose después del almuerzo. Es como una manicure dental, supongo.

Aparatos copa       Aparato mundial

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