Costa Rica, la revelación del cero / por Sebastián Morfes

Ayer jugó frente a Holanda sus últimos minutos en el mundial la selección de Costa Rica en un partido que los naranjas debieron ganar mucho antes de los penales. El arquero tico Keylor Navas recordó que los palos del arco, las desinteligencias del rival y la suerte también juegan. Pero aguantaron en una guerra de guerrillas que los tuvo adentro de la copa del mundo hasta casi la definición.

El ritual de lo frugal Somos un equipo modesto, no somos una potencia, se justificó en una entrevista al final del partido el Profe Pinto. Los tres empates a cero respaldan su declaración. Si miramos los resultados parece que fue fueron cinco partidos por un viaje submarino. Cero a Cero. Como decía el cronista Pasolini sin esa subversión del código que es el gol. Por su culpa muchas vitrinas de ébano tendrán que esperar hasta Rusia 2018.

El sueño terminó. Se murió el gorrioncito de la FIFA, diría Catulo de ser contemporáneo y brasilero, se va de la copa el mejor entre los tibios, la fuerza para-defensiva contra el fútbol sorpresa que, con avinagrada disciplina, diluyó el juego de tantos ataques. Hicieron negocio: cambiaron los mil pases de Pirlo por 400 minutos sin que las redes se inmuten. Diganlé adiós a la selección que desalojó del bisogné de Rooney cualquier sueño.

El ángel de la realidad Termina el tiempo de juego y arranca el de los lamentos y la conjeturas. Juguemos un poco a eso. ¿De qué hablaríamos hoy si la psicóloga especialista en rendimiento deportivo Regina Brandao hubiese respondido los whatsapps de Joel Campbell? En principio el partido durísimo contra Grecia que duró también hasta los penales se hubiese resuelto antes. Y esos minutos ahorrados de stress y esfuerzo hubiesen pesado un poco más en el área nerdlandesa. Mas cuando Costa Rica avanzaba Joe se hundía.

Pero la única verdad es la realidad. Y la anunció Ureña, el reemplazante de Joel. Le tocó en esta película representar un personaje cruel, el del ángel de la realidad. Su desacople con el resto de sus compatriotas denunció la brecha entre los dos equipos. Con su mediocridad nos invitó a pensar en el vacío entre el sueldo de Robeen y el de Ureña, entre la vida insoportablemente vacía del sibarita Schneider y la molesta vitalidad con que Duarte, Gonzalez, Borges, Gamboa, se enfrentan con el sol y la lluvia día tras día. No somos una potencia repetía Pinto mientras lo despedían sin otro reconocimiento que una felicitación.

Campeón moral Cuando un equipo chico es eliminado, algún justiciero simbólico suele levantar brazos del derrotado para consagrar al campeón moral. Pasó con Argelia: el DT Bosnio Vahid Halilhodžić una vez terminado el partido contra Alemania quedó mirando a las tribunas que lo vivaban. Lloraba; no se quería ir. Uno de sus ayudantes le levantó la mano; en lontananza era un Rey coronado en el centro de 23 jugadores que se deshacían en lágrimas. Con ese panorama que tardó segundos en detectar Vahid rechazó, con razón, esa corona.

Acá solo hubo llantos contenidos. Nadie le levantó la mano al Profe Pinto cuando se le quebró la voz. Tampoco Keylor pareció emocionarse en la entrevista de la que hablábamos arriba. Quizá el enorme esfuerzo físico con el que se mantuvieron fase a fase en el mundial los extenuó y no dejó que salieran sin duelo esas lágrimas corriendo.

Cambio de camiseta Y a pesar de haber quedado eliminada Costa Rica no se va. Vuelvo a la entrevista a Pinto. Mientras agradecía el aliento carioca a su selección remató con un ahora nosotros somos todos brasileros.

Los ticos se quedan para hinchar por esta época. No se van, se funden en el murmullo destituyente que llenaba de piedras las calles de Brasil y que esperanza a las grandes embajadas. En el rocío del pasto de los estadios brilla la estrella tica, su aliento se suma al de los torcedores brazucas. Pinto, Campbell, Navas, Ruiz, Joel, Bolaños, todos se quedan en la tierra donde pelearon como espectadores de su propia lucha que ya, 5 de julio del 2014, comienza su tour hacia la historia.

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