MF (Finales) / por Miguel Villafañe

Podría tranquilamente renunciar a escribir un comentario sobre el MF, pero estoy comprometido y ahora que las papas queman no voy a retroceder. Mucho ocurrió en estos días. Hasta el punto en el que decir que la SFBr. fue goleada 7-1 por la SFAl. Y que la SFArg. le ganó por penales  a la SFHol luego de un excelente partido de fútbol, de esos que mantienen la tensión segundo a segundo y que llegó a su climax con las brillantes atajadas de Romero y las excelentes ejecuciones de los jugadores argentinos encargados de patear para su selección, (un trabajo ultraeficaz), es repetir lo que saben hasta los niños de teta.  Honestamente a mi me hubiese encantado que a la final la jueguen la SFBr contra la SFArg. y que a la final la gane la SFBr, para que la fiesta en Brasil se prolongue un poco, como suerte de gratificación carnavalezca para los vecinos brasileños, que se lo merecen después de tremendo gasto de millones de euros, y para dejar de escuchar en estas tierras en imbécil “decime qué se siente…” Pero no va a poder ser, lo siento mucho por ellos y por mi salud mental.

Puesto el foco ahora, esta tarde jugarán la SFBr. contra la SFHol.  por el 3er puesto. Será un partido revancha para los dos seleccionados derrotados y eliminados  respectivamente de la Final de manera contundente. Yo había visto el partido que jugaron los brasileños contra los colombianos y no daba un mango por los locales: jugaron  horrible, con tosquedad, sin gracia y además, encima, la lesión de Neymar de la que inmediatamente los llanuros comenzaron a mofarse…  Al parecer, por estos indicios, una catástrofe se avecinaba. Y ocurrió. En cuanto a la SFHol., luego derrotada por la SFArg, le había ganado en ronda de penales a la SFCR., luego de cumplir al dedillo con una rutina prevista de antemano en la que estaba incluido el cambio de arquero un instante antes de terminar el segundo alargue, incidente que cayó como balde de hielo que sorprendió a todos: el arquero de “laboratorio”, especializado en atajar penales se haría cargo del asunto. Eso y otros rituales de “macho” ejecutados por el arquero holandés en el campo de batalla (solo faltó mear el territorio) combinados parecieron haber “atemorizado” a los jugadores costarricenses al patear, de tan mal que lo hicieron. Contaban con ese golpe de efecto para el partido que jugaron luego contra los argentinos y salió mal? Seguramente. Intervino el azar y se impuso contra la planificación.

Así llegamos a esta final, que se jugará mañana entre la SFArg. y la SAl. ¿Pronósticos? No puedo aventurarme ahora, seguramente mañana me tomaré unos instantes antes de que comience el partido y haré mis reflexiones finales.  Por lo que vi, la SFArg tiene un plus que no vi en la SFAl: pero esta es una apreciación puramente subjetiva, carece del rigor de análisis de los comentaristas de moda. Sólo sé que no me resultaría grato que gane el equipo alemán porque sería una vez más el triunfo de lo mecánico, la planificación, los laboratorios. Además lo quiero mucho a Alejandro Sabella, que fue un gran jugador de fútbol, suplente de Alonso, que lució la 10 de River unos cuantos años en la década del 70 y lo hizo tan bien. Además dirigió un Estudiantes de la Plata letal. Aún hoy recuerdo que la última vez que fuimos a la cancha de River con todos mis hijos, Estudiantes le ganó, para estupor de todas las tribunas locales  4-0, y quiero lo mejor para él.

Sabella parece boludo, no lo es.

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