Autor: C.E.

Ni modo/ por Cecilia Eraso

calavera_oaxaquena_de_jose_guadalupe_posada_postal-r629ba01b2f574970807248632f5b0bf3_vgbaq_8byvr_512Ya estaban los chilangos reunidos en el Ángel para festejar, porque cualquiera hubiera hecho lo mismo. Cuando empezó el Mundial todos esperaban la derrota rápida, pero el Tri avanzó con ingenio y valor. Cuando nadie esperaba nada, alcanzaron mucho. Pero ya nos habíamos empezado a entusiasmar, demasiado quizás. Entonces ahora el dolor por la derrota cobra dimensiones siderales. Tuve que gritar “hijo de la chingada”, se lo dije al pelado Robben en una pizzería de Urquiza por ladrón, como bien lo representa su nombre. Se la grité a los referís que tuvo que padecer el Tri. Es una puteada hermosa, pero hubiera preferido no tener que usarla.
Ernst Bloch dijo que “un punto de verdad se nos muestra siempre que el valor no es algo ciego o trivial sino que significa –muy deportivamente, a su vez- mantener la sangre fría.” El Tri enfrentó a uno de los favoritos con ese valor, no fue ciego porque fue efectivo aunque no haya sido suficiente. Mantuvieron la sangre fría, incluso para que los llenaran de amarillas mientras que al pelado Robben le dejaban hacer todo el teatro que quiso, hasta lograr ese penal que tanto había buscado. Y me permito aquí un excurso: pelado Robben/chorro como todos los holandeses/ ojalá te seques solo/ como europeo feo que sos/ la puta madre que te parió/

Sí bueno, estamos tan acostumbrados a que nos roben

Pero así son las fuerzas objetivas que mueven nuestro mundo: aunque en el discurso exaltan la camaradería, el juego limpio, el valor y la gesta del héroe que se sobrepone a las pruebas y a las contras poderosas, en los hechos nunca triunfa ese héroe sino el especulador y cauto Odiseo, como bien supieron Adorno y Horkheimer. Falsa conciencia del haz lo que yo digo, no lo que yo hago. Ochoa y Rafa Marquez no iban a poder solos contra la fuerza objetiva de la derrota, que se impuso como una barda entre los mexicanos y los cuartos de final. Como si al final ahora hubieran hecho lo que debían, que era lo que muchos esperaban, que era perder. La lección de los holandeses es el cinismo: se puede jugar tranquilo hasta el minuto 70 de un partido semejante cuando ampara la certeza inconmovible de que el poder llama al poder, de que el destino respeta a los que siempre ganan. Y se puede después “pedir disculpas, porque eso es un cínico.
No hubo justicia divina, no hubo milagros. Son palabras hermosas, son ideas hermosas que nos dan esperanza pero no nos hacen ganar, güeyes. Como Nick Cave, yo tampoco creo en un dios intervencionista pero sé que algunos de ustedes sí. Si algo conoce y acepta la sincrética cultura mexicana es el final, el único que importa, el que nos va a tocar a todos, hasta a los países, hasta a la FIFA, hasta al universo. Todos los demás finales son transitorios.

Viva México

 

La batalla de Argelia XXIII / por Ricardo Strafacce

 El mayor escándalo en la historia de los mundiales

 Argelia juega con Alemania en octavos de final. La única vez que se enfrentaron fue en el Mundial de 1982, disputado en España. Ganó Argelia 2 a 1. Los otros dos equipos del grupo eran Austria y Chile. Argelia perdió 2 a 0 con Austria y le ganó 3 a 2 a Chile. Quedó con 6 puntos y diferencia de gol neutra.. Al otro día del partido Argelia-Chile, jugaron Alemania-Austria. Alemania llegaba con 3 puntos y Austria con 6, y diferencia de gol +3.
El partido se jugó el 25 de junio de 1982 en el estadio “Molinón”, de Guijón, y fue la mayor vergüenza de la historia de los mundiales (peor que el 6-0 de Argentina a Perú en 1978). Alemania convirtió un gol y después alemanes y austríacos (los alemanes se clasificaban ganando y los austríacos perdiendo no más de 1-0) se dedicaron a no jugar, a no atacarse. Con ese resultado, Alemania, Austria y Argelia sumaban 6 puntos y Argelia quedaba afuera por diferencia de gol.
Tan burda fue la farsa que el público español —los asturianos de Guijón— presente en el estadio en un momento comenzó a corear —con magnífica ironía— ¡Que se besen! ¡Que se besen! y, después, ¡Argelia! ¡Argelia! Tan burda fue la farsa que a partir de ese partido la FIFA decidió que en la última fecha de la fase de grupos los dos partidos se jugaran el mismo día y a la misma hora.
El “Pacto del Molinón” fue reconocido casi veinticinco años después por el entonces jugador germano Hans-Peter Briegel. “Sí, me disculpo por ello”, afirmó Briegel según una entrevista publicada por el diario Al Ittihad, de Emiratos Arabes Unidos. “Alemania hizo trampas para eliminar a Argelia”, agregó el ex futbolista.
En octavos de final de Brasil 2014 Argelia enfrenta a Alemania. ¡Si la justicia imperara en este mundo…!

 Imágenes de la trampa:

http://www.marca.com/2013/06/25/futbol/futbol_internacional/1372165720.html

Suárez y Calibán, el castigo/ por Jorge Monteleone

 
Suárez imagen
La Comisión Disciplinaria de la FIFA ha decidido lo siguiente:

1. Se considera culpable al futbolista Luis Suárez de haber violado el art. 48, apdo. 1d del Código Disciplinario de la FIFA (CDF) al agredir a otro jugador, y el art. 57 del CDF por haber cometido una ofensa a la deportividad contra otro jugador.

2. Se suspende al jugador Luis Suárez por nueve (9) partidos oficiales. El primer partido al que se aplicará la sanción será el próximo encuentro de la Copa Mundial de la FIFA™ entre Colombia y Uruguay, que se disputará el 28 de junio. En virtud del art. 38, apdo. 2a del CDF, el resto de la sanción se aplicará a los siguientes partidos de Uruguay en el Mundial si esta selección sigue avanzando en el torneo o a los siguientes partidos oficiales de la selección uruguaya.

3. De acuerdo con el art. 22 del CDF, durante cuatro (4) meses, se le prohíbe a Luis Suárez ejercer cualquier clase de actividad relacionada con el fútbol (administrativa, deportiva o de otra clase).

4. De acuerdo con el art. 21 del CDF, se prohíbe, asimismo, a Luis Suárez entrar en los recintos de todos los estadios durante el período de duración de la prohibición (v. punto 3). El jugador tampoco podrá entrar en los recintos del estadio en el que la selección uruguaya dispute un encuentro mientras esté cumpliendo con los nueve partidos de suspensión (v. punto 2).

5. Además, se le impone una multa que asciende a 100.000 CHF.

Resolución de la FIFA comunicada el 26 de junio al jugador Luis Suárez y a la Asociación Uruguaya de Fútbol.

 

“PRÓSPERO

Por hacer eso, tendrás calambres esta noche
y punzadas que ahogan el aliento. Los duendes,
que obran en la noche, clavarán
púas en tu piel. Tendrás más aguijones
que un panal, cada uno más punzante
que los de las abejas.

CALIBÁN

Tengo que comer. Esta isla
es mía por mi madre Sícorax,
y tú me la quitaste. Cuando viniste,
me acariciabas y me hacías mucho caso,
me dabas agua con bayas, me enseñabas
a nombrar la lumbrera mayor y la menor
que arden de día y de noche. Entonces te quería
y te mostraba las riquezas de la isla,
las fuentes, los pozos salados, lo yermo y lo fértil.
¡Maldito yo por hacerlo! Los hechizos de Sícorax
te asedien: escarabajos, sapos, murciélagos.
Yo soy todos los súbditos que tienes,
yo, que fui mi propio rey; y tú me empocilgas
en la dura roca y me niegas
el resto de la isla.

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Democracia o corporaciones/ por Alfredo Jaramillo

Bélgica, Bélgica Bélgica. Repítanlo de nuevo. Bélgica. Otra vez. Bélgica. Existe, es real. Mete goles. Tiene rubios que defienden. Tienen negros que atacan. ¿No se trata de eso la lucha de clases? Acaban de pasar a octavos luego de batir a Corea del Sur. Un triunfo que nunca estuvo en duda, ni siquiera cuando Defour se fue del campo con una roja en el primer tiempo tras hurgar la canilla de un asiático con el botín. Bélgica: hablan en francés, corren como africanos y se paran en la cancha como si estuvieran dirigidos por un comisario de la Unión Europea. Tan lejos no están: antes de asumir como DT de los Diablos Rojos, Marc Wilmots era senador. En la cancha también parece un político: titubea, da marcha atrás. Pero gana. Hazard arrancó en el banco. Cuando los coreanos complicaban, lo metió. Mertens no encontraba el arco. Lo sacó. Cuando todo parecía condenado a un divertido pero escaso 0 a 0 entró Origi, el cazador de gacelas de Kenya. Origi es grande y cuando entra hace que la cancha se incline. Temblaron las manos del arquero coreano en el minuto 78 al intentar contener un remate suyo que dio rebote y finalmente Vertonghen convirtió en gol. 1 a 0 para los Diablos Rojos que se preparan para enfrentar a Estados Unidos, un país que no tiene a ningún afroamericano en su formación titular. Inclusión o xenofobia. Democracia o corporaciones: el 1 de julio se define el modelo.

SHAQIRI/ por Matías Matarazzo

Ese es el rival a vencer en octavos. Mascherano le tiene que talar los tobillos, Rojo pasarlo por arriba, el enano frotar la lámpara y estamos en cuartos de final.

 

Sobre Honduras no hay mucho que decir. Fútbol amateur. Sin agresividad. Prolijidad en los pases. PARA NI SIQUIERA SALIR ÚLTIMOS. La tabla de abajo quedó así: puesto 30, Australia: 0 puntos y -6 goles; puesto 31, Honduras: 0 puntos y -7 goles; puesto 32, Camerún: 0 puntos y -8 goles. Fin del comunicado.

La batalla de Argelia XXII / por Ricardo Strafacce

¡Pasamos a octavos por primera vez en la historia! ¡Que los rusos la sigan chupando! Los soviéticos nos hicieron un golcito pero empezamos a atacarlos y se cayeron como el muro. Bastó que en un corner Slimani le ganara en el salto al arquero stalinista para clavar el empate y sellar la clasificación. Podríamos haber intentado ganarlo para sacarle el primer puesto a Bélgica y evitar el cruce con Alemania. Pero para eso necesitábamos que, además de ganar nosotros,  Corea le ganara a los belgas por un par largo de goles. Y ya se sabe: pedirle una victoria a Corea es como pedir peras en el penal (de Olmos). No importa, vamos contra Alemania. Nos vamos a vengar de la matufia que nos hicieron en el Mundial del ’82.

Estos son los nuestros:

 

Rusia vs. Argelia: la tarde/ por Daniel Buschi

26 de junio, 4 de la tarde. La palabra falange me llega para ejemplificar no un tipo de organización griega o de la actualidad española, sino como continuación de la identidad en los medios virtuales. En relación a una pregunta que escribí en un mail para una amiga.

21 de junio, 19 hs. Escribo una carta para la Casa de Rusia que tiene domicilio sobre la Av. Rivadavia al 4300, no tan lejos de donde vivo. Les cuento que estoy siguiendo a Rusia en el mundial, vi que publicaron fotos en su página web bajo el título “Hay que ganar” sobre una transmisión del partido que empataron con Corea del Sur. Escribo: “La intención de este mensaje es humilde, pero por mi cuenta no sé donde dirigirme. Es el de poder vivir con parte de la comunidad rusa en Buenos Aires algún partido de su selección, si es que esa es una práctica que acostumbren. En caso contrario agradecería si pueden orientarme sobre algún club donde pueda acercarme para realizar una crónica”. Miento, porque sé que existe en Bernal o Quilmes, el Club Vladimir Maiakovsky pero me da fiaca el viaje y no tengo ninguna otra excusa para viajar hasta ahí. Aprovecho para preguntar por las clases de idioma en el instituto y les digo que en estos días descubrí los paisajes de Aleksandr Semianov sobre la ciudad de Leningrado, que me parecieron muy buenos.

26 de junio, 22 hs. Con buen tino, todavía no me respondieron.

26 de junio, 13 hs. Estoy en un bar reflexionando sobre el nuevo testamento, escribo en mi cuaderno: “San Pedro dice en su carta a las Iglesias lo mismo, deben honrar al Rey porque es elegido o ungido por Dios para llevar adelante su tarea. Esto al margen de ser humillados por la temporalidad – de hecho según San Pedro, tal como se lo interpreta a Cristo, el hecho de ser vilipendiado infiere superioridad al hombre cristiano, que debe ser fuerte, sostener su fé, vivir y morir en sus creencias, así será honrado por su Dios”. Le pido al mozo si puede poner en pantalla el partido de Portugal con Argelia en vez del de Alemania con Estados Unidos, razonamos que esos dos equipos se juegan más cosas y que por lo tanto es de más interés. Contra toda lógica personal me encuentro esperando que Cristiano Ronaldo haga varios goles y que se deje crecer el pelo. Me doy cuenta de que juega parecido a Francescoli.

7 de junio, no sé que hora. Estoy trabajando en una secuencia cinematográfica, una adaptación de un cuento corto. Escribo: “La anciana sale de su casa por la mañana y en el camino a la parada se va transformando en un operario de sesenta años, con campera de jean y un bolso tipo marinero colgado en los hombros. Sube al colectivo”.

26 de junio 17:04 hs. Algo para tener en cuenta de las transmisiones en vivo por internet, la pantalla se paraliza momentos antes de las jugadas de gol, como si el operador (al decir de Macaya Marquez) intuitivamente levantara los brazos, y soltara el hipotético botón que está apretando.

26 de junio 17:13. Otra vez el partido, sufro un fenómeno de duración del paso del tiempo. Momentaneamente leo en vez de 13, 33 minutos de juego en la sintesis del marcador. Poco tiempo después me entero que Rusia está ganando 1 a 0. Es un poco confuso pero no hay porque alterarse, con ese resultado Rusia clasifica.

26 de junio 17:13 en adelante. De manera pareja, a pesar de un corte de unos seis minutos al principio del segundo tiempo, ejerzo visión sobre el desarrollo del partido. Observo que Rusia consiguió el minimo de sus expectativas, por el momento está clasificando en segunda posición a octavos de final, rascando, y la causa no hay dudas, es que no tiene un número nueve. El máximo de la capacidad de juego del equipo parece desarrollarse para un número nueve que no existe. Al margen de que por momentos tiren centros al área y siempre gane por arriba la selección de Argelia.

26 de junio 18.15 hs. Gol de cabeza de Slimani, Argelia empata 1 a 1 y se juega la saliba a cambio de su clasificación. Se siente en Rusia la falta de Roman Shirokov, lesionado en el talón de aquiles antes del comienzo del mundial Saquen la música si les parece y pongan esta versión de Moonriver de Les Pascals, una orquesta de fantasía japonesa.

 

Algo que a mi gusto hay que celebrar de la selección dirigida por Capello es que todos los elegidos juegan en su liga local.

 

Suárez y Calibán/ por Jorge Monteleone

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El máximo goleador histórico de Uruguay, Luis Suárez, venía de jugar en el Liverpool FC, en la Premier League inglesa, con lesión en un menisco provocada por el galés Paul Dummet, del Newcastle, con dolores insoportables en su práctica, con la necesidad de recuperarse contrarreloj mientras Uruguay era derrotado por Costa Rica y debía enfrentarse a la selección de Inglaterra. Todos los uruguayos lo esperaban. “Si Uruguay no sufre, no es Uruguay” sentenció Suárez. Era Inglaterra, otra vez, pero enfrente. En la liga inglesa lo premiaron pero también lo persiguieron porque se desataba en él una salvaje intemperancia, un aire levantisco y rabioso e irracional una y otra vez. Mordió, insultó, lo suspendieron numerosos partidos, clamaron por sanciones ejemplares, alegatos, arrepentimientos y regresos. “Su carácter no está a la altura de sus condiciones futbolísticas”, titularon. Los súbditos del Reino ven a ese hombre que come de sus manos como un futbolista extraordinario que necesitan y a los que sin embargo, a su modo, insulta. Al fin y al cabo ellos han inventado el fútbol y un oscuro habitante del limoso Río de la Plata recibió ese don y ahora pretendía hacerlos morder el polvo de la derrota con ese mismo don.

Entre los uruguayos ese maladjusted, en cambio, nunca desentonaba. La garra y Suárez son afines. Arremetía, como una fuerza enconada. Cuando llegaba al arco de Inglaterra se le veían los dientes, siempre se le ven los dientes a Suárez. La cámara lenta tomó su expresión cuando hizo el segundo gol que expulsaría al orgulloso equipo del Reino: comenzaba a sonreír, antes de que la pelota entrara Suárez empezaba a reírse. Rió último. Al finalizar el partido toda la hinchada uruguaya lo vitoreaba y él miró a cada uno de las tribunas del estadio y levantó los brazos, con un suave llanto, entregado por completo a la mansedumbre de la vindicación.
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La batalla de Argelia XXI / Ricardo Strafacce

Yo quiero a mi bandera

La bandera actual se utiliza desde 1962. La bandera se encuentra compuesta por dos partes iguales que la dividen en dos, una de color verde( la pegada al asta) y otra de color blanco, en el centro cubriendo ambas partes se encuentra una media luna menguante y una estrella de cinco puntas.  El color verde y la luna representan el islam, el color blanco la pureza. La bandera actual es muy parecida a la utilizada por el Frente de Liberación Nacional, en  las batallas de independencia, se cree que en honor a ello los argelinos decidieron usar los mismos símbolos en su bandera.

Hoy, con Rusia a todo o nada.

La máquina de hacer felicidad / por Marcelo Díaz

 

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El mundial se te pega en la retina, en el cerebro y en el cuore con stickers que son estampitas religiosas, grandes obras del Louvre, remeras para llevar a un concierto. Está Iniesta tomado de espalda, cargando la derrota en absoluta soledad, rodeado de 50.000 personas que no salen en la foto, y de millones que lo ven en una pantalla, y sin embargo radicalmente solo, no está asimilando la eliminación, está mirando el pasado, procesando el paso de los años, abandonando para siempre un mundo habitado por jugadores más jóvenes y más rápidos, se está asomando, con treinta años apenas, a la vejez, a la que se entra solo. Está el ataque caníbal de Suárez a Chiellini, la foto del inmediato después, con el tano en el piso agarrándose el ¿cuello? y Suárez sentado al lado acomodándose la dentadura. Y está esta, de Argentina – Nigeria, la de Enyeama, arquerazo nigeriano, con Lio Messi, cagándose de risa, desdramatizando un mundial que se llenó de publicidades épicas, de gente gritando a la cámara como diciendo “te voy a matar”, de partidos que se juegan como el culo y se ganan con huevos, y todo eso.

Hay flashes: un tiro libre con destino de gol que Enyeama saca de manera espectacular. Va en cámara lenta: el arquero vuela cual águila nigeriana, pega el manotazo, los argentinos se agarran la cabeza, los nigerianos tienen los ojos redondos como foquitos de Citroen, la cámara busca ávida al responsable de todo eso, y enfoca a un Messi que abstraído de todo se ata los cordones. Después viene, sí, el gol de tiro libre y el festejo de Lio planeando, haciendo un avioncito plácido de cara a la hinchada.

Y eso que en el partido se rasparon lindo. De los dos lados. Es cierto que no se jugaban mucho, con un empate los dos clasificaban. Pero lo jugaron con ganas. Argentina se quedó sin piernas a los 30 del segundo tiempo, se dieron palo y palo, se sufrió, como corresponde, y se disfrutó con momentos geniales, con momentos felices. Y Argentina hizo la que sabe, más o menos, y Nigeria demostró que también juega y te emboca.

Messi no es Maradona, no tiene épica. Tampoco es Suárez, no tiene desequilibrios emocionales. Pero es, hoy, el mejor de todos. Lo cagan a patadas, y sigue. Está como en otra y define. Y después planea como un avioncito. Y se hace chistes con el arquero que lo amargó en el mundial anterior. Y Enyeamá, que es un fenómeno, lo busca cómplice, tapa todo y se morfa dos imposibles, y se ríe. Y uno se siente feliz, porque vamos, sufrir sufrimos siempre, pero para tirar mierda ya está lleno de gente que hace de eso un negocio y una política. Motivos para seguir metiendo hay y va a haber siempre, pero motivos para sentirse feliz no hay siempre. Te los cuento con los dedos de una mano en la historia argentina. Y ahora, de este lado, está Messi, que se aguanta las patadas, que parece que se cae, que vomita, que hace lo que nadie esperaba, y después sale sonriendo, feliz. Y los lleva a todos, hasta a los nigerianos.

 

Camerún y Costa de Marfil 3/ por Pablo Katchadjian

Camerún quedó afuera y ya no jugará más en este mundial. No logró meterles goles ni a México ni a Croacia, pero sí a Brasil en el último partido, que fue muy digno, sobre todo cuando estaban empatados uno a uno y Brasil pudo imaginarse, por un rato, el peor escenario, hasta que se repuso y metió tres goles más. Costa de Marfil, por su parte, que era candidato a pasar a octavos de final, tuvo una mala suerte específicamente africana: en el minuto noventa y tres, Grecia obtuvo un penal que le permitió desempatar. El penal es debatido, pero en todo caso se podría decir que no fue mala suerte, que Costa de Marfil jugó como en estado de sonambulismo, o de una manera azarosa que no funcionó contra los esfuerzos sensatos de los griegos. Por un momento pensé que lo de Costa de Marfil era una estrategia: no se entendía cómo, de repente estaban en el arco, de repente perdían la pelota. Lo de los griegos no era una estrategia: se esforzaban mucho todo el tiempo. Lo de Costa de Marfil no era una estrategia tampoco, y si lo era tuvo la consecuencia del penal. Como sea, quedo afuera yo junto con ellos, o quedo a la deriva. Soy libre. Puedo escribir sobre lo que quiera: sobre el jugador de Costa Rica que se llama Borges y sueña con ser como su papá; sobre el jugador de Uruguay que aparentemente mordió a un italiano y después se agarró la dentadura; sobre lo grandilocuente que es todo, desde la entrada de los equipos a la cancha hasta las publicidades, los gritos, los festejos de los goles, el oro de la copa, la importancia de las decisiones del director técnico, el momento de los himnos, los nenes llevados por McDonald’s para acompañar a los jugadores, las exageraciones de los lesionados, la cantidad de enfermeros que atienden a los jugadores que se resbalan, la supuesta ética deportiva, la supuesta ética empresarial, la supuesta ética publicitaria, la supuesta hermandad entre los pueblos y el nacionalismo; o sobre el eslogan de la FIFA, que es algo así como “Por la difusión del fútbol a nivel mundial”, como si eso fuera un objetivo noble en sí mismo, o como si el fútbol necesitara eso, o como si no debiera leerse en clave: “Por la difusión de la grandilocuencia a nivel mundial”; o, si eso no alcanza, sobre el otro eslogan de la FIFA, “Todos en un solo ritmo”, que parece, como mínimo, inventado por un militar retirado. ¡Adiós, Camerún! ¡Adiós, Costa de Marfil!

Good Bye Pirlo/ por Sebastián Morfes

Pesadas nubes ocupan el cielo. Un invierno húmedo acompaña el avance del Mundial camino a reemplazar el zumbido de los pensamientos, a suspender el aburrido murmullo de la naturaleza. Arranca la Copa del Mundo posta. Dos partidos al unísono y nada de tiempo libre. Qué pena los oficinistas que acomodan entre las pantallas un hueco para no perderse la copa del mundo. Entre ellos yo. Jugaron Costa Rica – Inglaterra, el último con las valijas esperando en el banco de suplentes, y el primero, primero.  Uruguay – Italia definieron el segundo lugar del grupo. Italia, qué equipo sin flash. Sin figuras, no mucho más que el distribuidor Pirlo, le dieron a su famoso parlamentarismo un mal nombre. El gol de Godín y la previa dentellada de Lucho Suárez exorcizaron a esta anoiante Italia. Lo vi por streaming con media hora de retraso. Dejé en el mundial unos minutos más al equipo del arquitecto.Good Bye Pirlo.

 

El serpenteo de la realidad y su camino al centro de las conciencias devino en este fixture de octavos:

  • Uruguay – Colombia (Partidazo. Arriesgo pasa Colombia).
  • Costa Rica – Grecia (A los arcos los ponen para los penales. Algo poco usual: los dos equipos están contentos con el rival que les tocó en la llave).

 

Pierde dinámica lo impensado. Y no hay olvido, ni hay empate. A partir de ahora los descuidos y los errores no se apelan. Costa Rica atrás se cuida hasta de la hepatitis B. Uruguay calculo que jugará sin Suárez suspendido mínimo hasta el mundial de Rusia. En esta época vigilante no se puede ni robar en los supermercados ni morder ni arañar rivales. Empero a Uruguay lo acompañan los fantasmas del Maracanazo inclinándoles la cancha. Si Costa Rica llega a cuartos rompe todos los pronósticos. Faltan otros 90.

Veremos dijo Lemos.

Ciborg mundial II-Error de transmisión/ por Agustín Alzari

“We did it!!!!” tuiteó Miguel Nicolelis. Pero el mundo, ese mismo mundo por el que había rodado la noticia de que un parapléjico armado con un exoesqueleto robótico se pararía de su silla de ruedas, caminaría hasta la pelota para dar nada menos que el puntapié inicial del mundial, no pudo verlo.  kari_dewilde lo resumió en un comentario en la página de TN: «tanto esperar y no se vio nada!!! que caradura el de la camara!!! sinverguenzaaaaaa,que estaba haciendo!!! era un momento tan esperado y re anunciadoooo!!! pobre muchacho paraplejico, mejor q ni se entere que no lo vio ni el lorooooo!!!!»
Pero kari_dewilde es, además de un toque forra, una cándida. No hubo error de cámaras, kari, menos de transmisión en el sentido usual, televisivo: la cosa jamás sucedió. El tipo no entró a la cancha en una silla de ruedas, ni se puso de pie, y ese toque casi imperceptible con el que mueve un metro y medio la pelota tranquilamente pudo haber sido una orden remota dada por alguno de los tipos que sostienen desde los laterales al BRA-Santos Dumont 1 (nombre de fantasía del exoesqueleto) que a su vez mantiene en pie al ex atleta Juliano Pinto.
Lo que hubo, kari, es lo que hay: que no podemos todavía acceder a la info del cerebro de esa manera. Las señales que salen de la corteza son muy débiles y un millar de brasileros bailando alrededor en la inauguración de un mundial no ayudan para nada. Fue un error de transmisión entre dos mundos, el mundo de las neuronas (que es negro y con brillitos centellantes) y el de los fierros. Las neuronas todavía se resisten al plug directo. Error de transmisión de datos. “We did it!!!!”, tuiteó Miguel Nicolelis. Pero kari_dewilde sigue sin ver nada.

 

Team is murder/ por Martín Armada

Suiza, tierra de acreedores: el fútbol es cosa de pobres bien alimentados o de potencias que pueden hacer de sus viejas masacres de ultramar un semillero de talentos. Suiza, valle de los que financian: les tocó seguir de lejos el segundo camino. Y, cada tanto, la tibieza del pasado se vuelve nieve. En el fútbol, en las fábricas y en las listas oscuras del personal de maestranza, lo único que garantiza la renovación y la gloria es haber conquistado tierras con un corazón galvanizado. No alcanza con prestar dinero o guardar riqueza mal habida, muchachos. Cuando un mundo envejecido se niega a morir solo tiene un mañana si supo derramar sangre sin culpa. Suiza, país de relojería: tu legión extranjera fue pobre, no como la de Francia, no como la de Alemania que decidieron matar y hoy tienen equipo.
Hoy, luego de perder por paliza con los turcos, los negros, los polacos -todos ellos teutones- queda intentar lo posible: derrotar a Honduras, hacer que el primer paso para recuperarse de la derrota siga siendo aprovecharse del más débil.
De ganar, el escenario es inquietante. Suiza podría enfrentarse a Argentina, una selección que carga con su propio estigma, el de buscar ranquear en un deporte que la desprecia por querer ocultar su condición de páramo futbolístico semicolonial.

Ganaron los que perdieron/ por Ercole Lissardi

GANARON LOS QUE PERDIERON…
En la Arena das Dunas de la ciudad de Natal se enfrentaron las dos selecciones más avaras del mundo. Lograron el partido perfecto: cero fútbol, pura especulación. ¡Qué partidazo! Estaba en juego mucho más que una simple y efímera estadía en la zona de octavos de final. Estaba en juego el título de Campeón Mundial del Vejerto (véase mis posts anteriores). Y el ganador es… ¡Italia! Sí, los inventores, los padres del Vejerto, al que por pura coquetería llamaron Catenaccio, aventajaron una vez más a sus más entusiastas imitadores. Les alcanzaba con empatar y entraron decididos a aguantar el cero durante noventa minutos… ¡Y supieron perder en los últimos cinco! ¡Magnífico! Pero no despreciemos los méritos que supieron mostrar los cultores orientales del popular deporte. Uruguay sabía que Italia iba a vejertear, que iba a defender el cero a ultranza, y… ¡también entraron a defenderse! Durante todo el primer tiempo vimos a dos selecciones con su doble línea defensiva bien plantada y peloteando en el centro del campo. ¡Guerra de trincheras! Sólo cuando el segundo tiempo promediaba, y cuando el árbitro –muy correctamente- dejó a Italia en inferioridad numérica, sólo entonces los bravos charrúas se lanzaron al ataque… ¿qué digo al ataque? Se pusieron a tirar centros, hasta que pudieron cabecear uno. ¿Qué digo cabecear? Si lo de Godín fue un perfecto golpe de hombro…
Miles y miles de italianos y de uruguayos recorrieron miles de quilómetros para ver este partido perfectamente nulo. Nunca los pocos distraídos natalenses que concurrieron a presenciar el esperpento volverán a presenciar un partido de fútbol menos generoso con el fútbol y con el público.

…Y PERDIERON LOS QUE GANARON.
Hace apenas una hora que terminó el partido, pero el rumor ya crece de que Suárez podría ser suspendido por la FIFA debido al mordiscón que le pegó a Chiellini. ¿Cómo pudo Luis tentarse con las carnes de este zaguero viejo y flaco? Ivanovic es otra cosa, ahí hay en qué afirmarse, pero Chiellini…
Le va a costar el Mundial, y, peor, le va a costar el pase al Real o a Barcelona. Ninguno de estos dos equipos van a poner las virtudes futbolísticas de Suárez por encima de su peculiarísima patología agresiva.
Evidentemente a Luis se le tranca el superyó. La vocecita que tendría que decirle “No hagas eso” evidentemente no comparece cuando la impotencia lo domina. No sólo a él le pasa eso. Al menos en el fútbol uruguayo. Pero el problema es que a Luis le da por morder, no por tirar del pelo, escupir, dar un codazo o una buena y sana patada. No. Él muerde. Y eso nos recuerda a todos que somos básicamente animales, cosa que así, con tal fuerza de evidencia, no nos la bancamos.
Pero, en fin… la foto del hombro de Chiellini con marcas de dientes evidentemente fue tomada después de terminado el partido. ¿Quién asegura que esas marquitas son de los dientazos de Luisito?

Hay que matarlo/ por Francisco Bitar

Si bien todos los cumpleaños de mi infancia habían sido más o menos iguales, el 7 de abril de 1992, el día de mi cumpleaños número once, me deparaba un momento especial: una pelea de perros, la más feroz de la que sería testigo hasta hoy.
Es así: nos rateamos con el Nanchi. Él va con un palo por encima de los durmientes, como si fuera un pastor, y cuando llegamos a los asentamientos de la estación Guadalupe la pelea ya está en curso. Por esta parte del alambrado, unos cuatro o cinco perros se ensañaron con otro que no sabe bien para qué lado tirar el tarascón. Por lo general apunta al perro que tiene enfrente pero otras veces debe enroscarse para espantar al que lo ataca por atrás. Resiste. Pero es sólo cuestión de tiempo.
Cuando una vecina destraba la pelea con un baldazo de agua, quedamos frente a los restos del animal. La cola está quebrada en dos partes y uno de sus muslos está demasiado atrás, como separado del resto del cuerpo. Son heridas menores o en todo caso el perro podría sobrevivir. Pero hay otra herida, más ancha y profunda, que empieza abajo de una oreja y rodea su cuello. Esa herida lo dejó ciego, pienso. O es que el perro perdió para siempre la vista en el vacío.
Con mi amigo creemos que lo mejor es llevarlo a un veterinario. Pero cuando Nanchi lo toca con su palo, recibe a cambio un tarascón que pasa cerca de su tobillo. Ahora nos siente cerca y, por las próximas horas, mostrará los dientes.
Nos quedamos hasta que se tranquilice, decidimos. Es un día extrañamente frío para comienzos de abril y la helada de la noche anterior quemó algunos pastos. El perro tira humo a toda velocidad y parece como si el vapor fuera de color rojo. Las frenadas y los bocinazos de calle Velez Sarfield lo sobresaltan. Entonces tira mordidas al aire; es un perro que ya no renunciará al éxtasis de la pelea. En un momento pasa una ambulancia con la sirena prendida y el perro hace un esfuerzo por arrastrarse.
Hay que matarlo, dice Nanchi y levanta su palo. Entonces el perro ladra. Muestra los dientes y ladra otra vez.

Neykant/ por Florencia Minici

Ví los últimos dos goles del partido en el bar de la Biblioteca Nacional junto al explosivo Nicolás Maidana, que ojeaba poco desde atrás de sus anteojos y después volvía la vista hacia un ejemplar ruinoso de Mil Mesetas. Después tuve que ver la repetición, porque me había perdido la primera parte debido a las ocupaciones de la tarde. Pusieron unas muy buenas pantallas en la Biblioteca, que hoy ofrecía otro partido interesante: un diálogo entre González y Abraham sobre Foucault en Argentina, en las vísperas de los 30 años de la muerte de San Foucault. Uno de los temas tocados, tan caro al pensamiento francés, fue la cuestión de la verdad. Y en honor y por asociación inmediata, hablar de Brasil- Camerún hoy se toca con la cuestión de la verosimilitud. Ayer pensé en la fuerza estética propia, lo que tienen seleccionados como Ghana y Costa Rica.Hoy Brasil suma un elemento, la verosimilitud. Se me despertó hablar de esto cuando vi a Neymar, o mejor dicho un plano de la lengua de Neymar al final del partido (en mi mente plano detalle) que a las claras pedía una sola cosa: cerveza. Hasta ahora, el momento de mayor relajación que experimenté en lo que va del torneo.

Para los equipos ya clasificados, el último partido del grupo, además de otorgar la posición definitiva que define al rival de octavos, otorga la verosimilitud con que cada equipo llega a la siguiente fase. Qué tanto da campeón, o al menos qué tiene de verosímil lo que de ahora en adelante va a contar. Hoy Brasil recuperó algo de la verosimilitud propia de un equipo que puede ganar el Mundial. La agilidad aeróbica de Fred y Fernandinho, que sin ser genios son rápidos y están cómodos. La intransigencia del Increíble Hulk. La comodidad climática de los jugadores locales, que después del partido parecían listos para derramar cerveza en sus bocas como dulce premio después de un día agitado. Y obviamente la perfección de Neymar, chiquito y cumplidor pero también, como Messi, un Kant del fútbol. Una computadora. Lo que el resto del equipo empieza a mostrar en soltura física, Neymar lo pone en unos profundos pliegues de pensamiento a alta velocidad, que le permiten saber con certeza cómo está construido el plano del campo en sus bases matemáticas y operar sobre ellas.
Brasil empezó a mostrar rasgos de verosimilitud, algo que sólo se consigue con la tranquilidad que pulsa al movimiento suelto, cómodo consigo mismo, con la neurosis justa y necesaria. Sin sobreactuar ni tomar la actitud frívola del indiferente que ya se sabe en octavos de final.

Salud.