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Tócala de nuevo, Enner/ por Leticia Frenkel

En Curitiba, ayer jugaron dos que habían sido derrotados. Los blancos hondureños versus mi Ecuador colorido, que son, estéticamente, el equipo perfecto: la piel negra, la camiseta amarilla, el short azul y las medias rojas (destaco también la elegancia de la casaca francesa, a la que Mercedes Halfon ya hizo alusión en otro post). Un partido con poca magia y poca defensa, en el que, durante el primer tiempo, dos llegadas al arco equivalieron a dos goles, uno para cada lado. El segundo tiempo jugó a favor de los ecuatorianos, cuando en el minuto 65, Enner Valencia – sí, el que Correa el lindo había dicho que sería la gran revelación!- volvió a marcar y le dio la victoria a  los sudamericanos. Y la gran chance de seguir en carrera.

Para cerrar, algo colgado que tenía ganas de decir: me gusta la presencia de la literatura latinoamericana en el mundial; en Ecuador está Felipe Caicedo, y en Costa Rica nada menos que  Borges y Bolaño(s).

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Aburrido con un solo ojo / por Leticia Frenkel

Correa tenía razón: Enner Valencia dio que hablar (fue el autor del gol) y la selección ecuatoriana, lamentablemente, mostró muy rápido sus limitaciones. Suiza no era un gran rival, pero Ecuador nos regaló el primer partido lento y aburrido del mundial. Horas después vendría el de Argentina. Bueno, también influyó el contexto: domingo al mediodía, familia, asado y a pocas horas del partido de la selección. Imposible concentrarse en una mesa ansiosa y hambrienta de debut. Se me hacía confuso ver si Ecuador sostendría el milagro del 1 a 1, con un ojo puesto en el vacío y el otro en una tele lejos y de fondo. Para colmo, dos jugadores que se llaman Valencia. Es que en mi mesa, y en la otros 40 millones, la atención estaba puesta en cómo Sabella iba armar el equipo, si habría que seguir alguna cábala y en que, de una buena vez, se hicieran las 7 para que empezara el debut. El pésimo debut. Tan aburrido como Ecuador 1, Suiza 2.

Una épica lobotomizada / por Leticia Frenkel

Escribo con un ojo en la pantalla y el otro en la goleada de Holanda. Quiero pensar en Ecuador, pero me distraigo con la fiesta naranja. Por dios, qué miedito Robben y Van Persie. Unos temerarios. Pero lo mío, en lo que a mí concierne, es hablar del hermano latinoamericano. Ayer estuvo Correa el lindo en el programa “de Zurda” de Telesur (otro hermano latinonoamericano). Abajo va el link, pero antes un resumen: Correa, como buen hombre de estado, economista y pragmático, se alegra de que su país sea parte del evento, pero admite las limitaciones del caso (tira estadísticas y dice, por ejemplo, que Ecuador nunca había clasificado a un mundial antes de Corea- Japón, que de los últimos 4 mundiales clasificaron a 3, que el primer gol lo hicieron recién en el 2002). En cambio, Maradona, como corresponde, se deja llevar por los sentimientos y tartamudea (le está costando la palabra últimamente), que “Ecuador tiene muchas posibilidades, hoy más que nunca, de pasar a la otra fase” y “que es de los equipos que más ha crecido a nivel selección en eliminatorias”. No se pierdan la manito del Diego en la pierna del lindo. Varias veces. Varias veces también repite cada palabra, pobre Diegote empastillado. Qué dificil escucharlo, pone los nervios de punta.
Como Correa no quiere inmiscuirse en los asuntos internos, hablan poco de las protestas y encaran de lleno sus opiniones sobre el partido inaugural y lo que esperan del mundial: los tres esperan un mundial de paz. Cuando Víctor Hugo insiste en que nunca estuvo tan bien representada la Patria Grande en un campeonato del mundo, otra vez Correa apela al sentido de realidad: “Sin embargo, Europa tiene equipos poderosísimos. Los ocho campeones del mundo han clasificado”. Y patinando, como puede, Diego le replica: “Le voy a dar un dato: cada vez que cruzaron el charco, siempre bajaron el rendimiento”. Por supuesto da la nota final, como corresponde, esta vez en una épica lobotomizada:“Nunca llegamos tan bien preparados, no solo como jugadores, si no también a nivel dirigencial. Tengamos fe más en los nuestros, que en los que vienen de afuera”. Te banco Diegote del pueblo, pero después de hoy, pienso en Holanda y tiemblo.