#marcelodíaz

El peor partido del mundo / por Marcelo Díaz

Me gusta ver De zurda, el programa que conducen Maradona y Víctor Hugo por Telesur, especialmente los lunes y los martes, porque son los días que Diego puede terminar las frases. Hoy, de todos modos, no tuvo mucho para decir cuando el uruguayo le requirió el análisis de Irán – Nigeria. “Me dormí” dijo el 10. Comentarista sin filtro ni pudor, dado más bien al barroquismo, la digresión, y el extravío, el Diego tuvo esta vez la contundencia de un zurdazo “Me dormí, un embole, imposible de mirar”.
Fue un 0 – 0 en toda la línea: 0 gol, 0 pase bien dado, 0 jugada de peligro, 0 emoción. Alguna que otra patada, sí, pero ninguna con la vehemencia de los hondureños, o el tradicional estilo uruguayo, nada, ni una jugada polémica, ni un off side mal cobrado, menos que menos un cabezazo como el de Pepe, o una rabona indescifrable como la de Rojo. Solo una morosa invitación a la siesta.
Como el mundial venía bárbaro, con goles, chiches, hinchadas, y buen fútbol, para que no decaiga  dejo el trailer de Rough Chase, flamante estreno de Nollywood, la industria de películas artesanales que coloca a Nigeria en el segundo lugar en el mundo en cuanto al volumen de la producción audiovisual, detrás de Hollywood y Bollywood. Un festival de saltos entusiastas y patadas a la cabeza como lamentablemente no vimos hoy en el partido:

Muy dados a la timba / por Marcelo Díaz

¿Para qué se juegan los amistosos previos al Mundial? ¿Para que los jugadores no lleguen tan duros, para ajustar los últimos detalles del equipo, para facturar unas monedas con los derechos de televisión,  porque los sponsors lo necesitan, para fogonear el entusiasmo mundialista? Puede que sean algunas de estas razones, puede que sean todas. En cualquier caso, no conviene tomar a los amistosos como medida del juego de ningún equipo.
Los campeones de África jugaron tres amistosos con resultados desalentadores: empate en cero con Grecia, derrota por 2 a 1 con Estados Unidos y empate 2-2 con Escocia. El partido con los escoceses, sin embargo, dejó una joya para ver con música de Vangelis: el momento en el que el arquero Ejide, al intentar  cortar un centro,  envía, en dos movimientos menos creíbles que la preocupación del Rey de España por el desempleo, la brazuca al fondo de su propio arco.
La sospecha y la alarma se encienden  al instante: habría un circuito de apuestas con el que la selección nigeriana aparentemente habría especulado, y lucrado. La Agencia Nacional del Crimen británica dirige un alerta a la federación escocesa de fútbol.El fantasma del mundial 2010 se proyecta sobre la copa del 2014.
Si en los últimos mundiales ningún comentarista perdió la oportunidad de desbarrancarse en el lugar común y hablar de cuán “inocentes” eran en su juego las selecciones africanas, como había demostrado serlo Nigeria ante la astucia y el repentismo de Cani  y el Diego en el 94, habrá que revisar eso para este mundial. Aceptar que los muchachos se avivaron. Y jugarle unos billetes al 74.

Elijo Nigeria porque llegué último y ya no quedaba mucho para repartir. Es algo que a los negros nos pasa seguido, lo que de algún modo me hermana con las selecciones africanas, que evidentemente tampoco nadie había elegido. (MDi)