#víctorlopez

Japón / por Víctor López Zumelzu

A principios de los 90 buena parte de mis tardes las pasaba frente al televisor viendo “Supercampeones”, serie de animación japonesa cuyo nombre original es Captain Tsubasa. La serie narraba las aventuras y sinsabores de Oliver Atom, un Messi japonés lleno de talento que soñaba ganar la copa del mundo y que tal vez su único error era haber nacido en el país equivocado, un país sin cultura ni tradición futbolística (aquí me imagino a Oliver como una especie de Derek Walkott narrando o mejor dicho ficcionando la tradición poética del Caribe desde la nada, es decir sin biblioteca). No sé por qué siempre he asociado esa cancha infinita donde Atom corría cada tarde en mi televisor a principio de los noventa haciendo fintas y evadiendo adversarios que lo único que deseaban era quebrarle la pierna al terreno atemporal de la escritura, un terreno en una directa relación con lo real pero jamás sometido a su soberanía. En la cancha de los Supercampeones los personajes podían correr un capitulo completo para llegar al otro arco, evadiendo incluso más rivales que los once jugadores que tiene un equipo y un balón podía romper o desdoblar las leyes del espacio-tiempo y clavarse en la red, tiros poderosos como el de Steve Hyuga eran como bolas de fuego (ahora que lo pienso cada escritor que se precie tiene su tiro del tigre) que eran capaces de arrastrar a jugadores dentro del arco, quemarle los guantes al portero y transformarse en gol. Por esto y otras cosas elijo Japón tierra del sol naciente, de los yakuzas con espaldas llenas de dragones y esplendorosas flores de loto sacando en mañanas como esta filo a sus katanas, tierra de las bellas geishas ninfómanas que habitaban mi imaginación adolecente de los noventa repleta de hentais y de Oliver Atom el mejor jugador que he visto en mi vida. VAMOS JAPÓN POR LA COPA DEL MUNDO BRASIL 2014!!!

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