04. Categorías arbitrarias

Sub / por Martín Armada
El fútbol, el intenso y fugaz amor colectivo. Los que saben del juego y no están comprometidos con los libros de pases ni con el chupetómetro de la publicidad dicen que debemos estar en paz, que todo fue dado.

Pasan los años, pasan los jugadores y acá seguimos, intentando comprender de qué manera el deporte y el éxito conviven con la gloria y una idea absoluta y presente de justicia. Si Argentina salía campeón mi abuelo iba a poder seguir tranquilo en su muerte, una vieja deuda con un amigo iba a saldarse, también iba a perdonarme alguien por algo que pasó, pero que nunca comprendí. Transpiré por esa alquimia y por la felicidad.
Y perdimos. Todo bien. Yo estuve unas horas en silencio, poniendo la cabeza sobre una mano. Horas enfrente de una repetición que de a poco me fue soldando algo roto que se unió de nuevo a mi de una manera desprolija y permanente. No caminé por las avenidas, no canté. Lo hice mil veces en mi corazón y el último día fui mezquino y quise quedarme con esa alegría.

Al principio me sentí mal. Había fallado cuando tocaba olvidarme de mí. Hasta que detrás de los gritos de un periodista de campo vino primero otra voz y después otra imagen. Mascherano, que desde ahora sólo será él si está dispuesto a dar la vida por nosotros, agradeció el aguante, honró al grupo, bancó el fuego que se come al tiempo. Ojos rojos, parado delante del empapelado pagado por una maquinaria que no siente amor dijo: “Hoy, nos vaciamos”. Creo que después se fue. Así de perfecto.

Las (tres) del estribo / por Ercole Lissardi

1.NEYMAR. En el partido por el tercer puesto se recibió de TIPAZO. Le sobraban excusas para no estar sentadito en el banco. Pero quiso estar ahí y tragar toda la mierda junto con sus compañeros. No cualquiera.
2. UNA  POR EL PUEBLO ARGENTINO. Que igual salió a festejar. No el subcampeonato, por supuesto, sino la hombría, el dejar todo por la camiseta albiceleste que fue lo que hicieron sus muchachos.
3. UNA POR LOS YORUGUAS. Que se tomaron con mucha soda la eliminación a manos de Colombia, razonando que mandar a casa a Inglaterra y a Italia era ya como ganar un Mundial.
Y no voy por la cuarta porque la cuarta como decía Lezama, es la de la locura.

Piernas / por Ercole Lissardi

Advertimos en nuestro post anterior que era un partido para la mínima diferencia o para penales.

Argentina hizo un buen partido. Se mantuvo la alineación que se había elaborado a lo largo del campeonato y mientras hubo piernas se controló a Alemania y se tuvo opciones de gol gracias a la habilidad de los delanteros.

La diferencia entre Argentina y Alemania fue que Argentina se quedó sin piernas, y Alemania no.

Es la eterna diferencia entre los nórdicos y los demás. Ellos son jugadores de fútbol pero además son atletas.

A mediados del segundo tiempo Argentina empezó a sentir el trámite y poco a poco retrocedió en la cancha.

Una carrera infernal de Schurrle por la banda izquierda al final del alargue decidió el partido.

Sabedor de ese plus físico alemán que aparecería al final del partido, la idea de Sabella fue ganar el partido en los primeros 45. Ahí Argentina quemó su físico. Tuvo las mejores oportunidades pero no la pudo embocar. Al final de los primeros 45 Argentina iba ganando… por puntos. Para los segundos 45 ya no había esa energía. Poco a poco Alemania fue prevaleciendo.

¿Pudo haberse planteado otra cosa? Sí. Pudo haberse medido mucho más el gasto de energía, dosificarla. Pero si en esos primeros 45 jugados a toda máquina se hubiera anotado, otro gallo hubiera cantado en el segundo tiempo.

MESSI. Es un jugador extraordinario. Pique, dribbling, panorama de cancha, shot, fantasía. Lo tiene todo. El problema es que aprendió a jugar con el tiqui-tiqui y a eso jugó toda su vida. Le cuesta muchísimo acostumbrarse a otra cosa. Esa es la esencia de sus diferencias con Sabella. Buena parte del partido deambuló por la cancha esperando que le llegara una pelota redonda para entregarse a las delicias del tiqui-tiqui. Le llegaron muy pocas. Intentar la magia personal rodeado de tres o cuatro teutones es poco menos que imposible.

Cuando Messi no corre, piensa / por Inés Acevedo

No entiendo cómo aún hoy, al borde de ser campeones del mundo, la gente sigue criticando a Messi. El principal reclamo: que no se mueve.
¿Cómo pueden olvidarse que si estamos en el Mundial es por los goles que él convirtió?
¿Cómo pueden sostener sin vergüenza que jugar al fútbol es correr atrás de la pelota?

Hipótesis

Yo pienso que se juega a la pelota con las piernas y la cabeza.
Los hombres, a diferencia de las mujeres, tienen gran dificultad para hacer dos cosas a la vez.

1. Es por eso que postulo que cuando Messi no está corriendo es porque está pensando.
¿Por qué debe pensar? Porque los equipos de la selección han sido cambiantes, porque el juego no está aceitado, y cada partido es un nuevo desafío estratégico.
Esa forma de jugar se ve también en Zidane, un jugador muy pensante.

2. No moverse es una táctica calculada. Como los animales que se hacen los muertos para que no los ataquen, Messi busca no llamar la atención para poder arrancar con velocidad y sacar ventaja antes que los marcadores lo inhabiliten a seguir.

3. Es una simple cuestión de economía. ¿Para qué se va a mover, para qué va a pedir la pelota cuando las condiciones no están dadas? ¿Por qué nadar corriente arriba?
Es bien cierto que ante una jugada posible Messi aparece, corre y hace el gol, o lo genera. ¿Importa algo más?
Pero la gente quiere ver un futbolista inmolándose: ¡bravo Di María, cómo corriste! O Bravo Neymar, que te quebraste una vértebra.

4. Messi es como el chico tonto que al final resulta que no es tonto sino que es un superdotado que se aburre tanto que no hace bien el examen.

5. Una última posibilidad es que Messi no corra porque está cansado.
Cansado de cargar sobre sus hombros la responsabilidad de ser capitán (un rol que a mi entender no le queda bien).
O cansado de un fútbol mediocre, incluso en la Copa del Mundo.

La imagen de Messi solo en el medio de la cancha es una metáfora perfecta de la genialidad.

 

 

Entrega y sacrificio / por Daniel Buschi

Es de creer que cuando un grupo se vota a si mismo está amplificando el sentido de pertenencia e indicando como funcionan sus entrañas. El grupo se ríe, se pone combativo, se organiza para una causa, se estruja contra una pared con rabia, etc, etc. Con la intención de no caer de pleno en la cursilería o si, pero a riesgo de Alejandro Sabella: “el entrenador de un equipo de fútbol se consagra cuando consigue enseñar al público sus dotes como estratega”. La metáfora del paso del Rubicón o la conferencia de prensa después del partido contra Holanda, en el que su nível de ambición lúdica lo llevó a terminar la aparición con la frase, “ahora viene el momento de calcular las bajas”. No sé si Sabella es un aficionado a la técnica y estrategia de la guerra o si la jerga militar es uno de sus vicios íntimos en relación a relatarse. Puede que sea uno de esos hombres nacidos entre 1950 y 1960 que tienen una relación fetiche con los libros sobre la segunda guerra mundial, pero no lo parece. Leí en una nota que uno de sus ayudantes lo considera como el más memorioso de todos, una resonancia que se extiende a toda una camada influida por el poder de acaparación de Daniel Passarella. Después está lo que mostró el equipo en la cancha. De a poco y en consonancia a las virtudes de rivales más dotados, proyectándose un sistema de juego más simil a una guerrilla en Siria, agrupados en bunkers defensivos bombas de fabricación casera explotan o no, escondidas en artilugios cotidianos. Ese es un escenario posible para una final con Alemania, un equipo argentino que defiende con cinco jugadores en línea, Mascherano baja para ocupar el lugar de jefe de los centrales, entre Garay y Demichelis. Lavezzi no deja un lugar en la cancha sin pisar, Rojo y Zabaleta suben por las puntas cuando el equipo contrataca, pero rara vez Argentina tira un centro, el ataque de los puntas entonces es un pulso más de bravuconería. Messi toma la pelota, en general por atrás de la linea de mediocampo y los recursos del equipo entonces, son los de una triangulación vertical, resolviendo los goles, como dije, con oportunismo y sencillez.

Por otro lado, a Sabella se lo vio también desempeñar el papel de teólogo en declaraciones al respecto de como debe ser un compañero con su grupo, dijo que “el compañero debe pensar en términos de dar y de esa manera armar un círculo virtuoso” o lo mismo, de manera simplificada: “los jugadores tienen en la camiseta su número y el número del resto de sus compañeros”.

pachorra táctico

La batalla de Argentina / por Ricardo Strafacce

Según alcanzo a colegir en el mapa que pego abajo, estos son los países que están con nosotros:

Bolivia
Ecuador
Alguna de las Guyanas
El Salvador
Cuba
República dominicana
Mauritania
Somalía
Bosnia
Croacia
Luxemburgo
Islas Feroe
Bhutan

Todos los demás (incluido Argelia, lamentablemente), con el enemigo. Como se ve, hinchan por nosotros los pobres.

por-quien-hincharan-cada-pais-la-final-del-mundial

Rumbo a la cuarta copa del mundo / por Damián Ríos

Till leyó el artículo de Martín Caparrós en El país a propósito del partido contra Holanda y me lo copia en el chat del skype: “Quizá somos esto; quizás el error –tan argentino– de muchos argentinos fue haber creído que podíamos ser otra cosa: una que, en principio, parecía mejor.” Le digo que Caparrós es un novelista desparejo, que a veces es mediocre y que a veces es malo; que es un hábil periodista, pero que en literatura ha probado casi todas las formas del error y del mal gusto. Tiene un blog en un diario español, le digo, si siquiera una columna el diario principal. Till, que ya está festejando, me dice que de todas maneras será un intelectual prestigioso; es probable, le digo, y por eso mismo no significa demasiado. Till dice que no entiende a los argentinos y que Caparrós sí. No sé lo que entiende Caparrós, pero hablemos de fútbol. Hablemos de Alemania que le ganó a Brasil en una muestra de carácter, que le hizo sentir el rigor por meterse, injustamente, en una semifinal para la que no estaba preparado, con una muestra de talento y precisión; de personalidad y oportunismo. Con jugadores que se conocen muy bien y que casi siempre salen jugando desde el fondo con pases precisos y que en el medio son muy rápidos y casi nunca se equivocan y que adelante son generalmente letales, que tienen un arquero al que es difícil imaginarlo vencido. Que contra Brasil hicieron el mejor partido de la historia de los mundiales y que su técnico es serio y tiene un proyecto de largo plazo, que se prepararon para esta final, que la están esperando ansiosos desde hace 24 años. Qué puedo decir de Argentina, pregunta. De Argentina, querido amigo, no digas nada, no hay nada que analizar; no velamos ningún secreto y no hay nada que interpretar, entonces, ya lo sabemos todo.

Rumbo a la cuarta copa del mundo / por Damián Ríos

“Ningún campeonato se gana en la semifinal”, le cito a mi amigo Till. Tarda en contestar, está borracho y dice incoherencias en una mezcla de alemán, castellano y portugués. Si bien había pronosticado una goleada a los brasileños, todavía no puede creerlo. Me dice que es muy raro hacer pases en el área chica, que son raros los defensores brasileños. Fue un partido raro, es verdad, una sorpresa. Le digo que el fútbol, según un teórico argentino, es la dinámica de lo impensado. Me pregunta si en Argentina hay teóricos y se ríe. Observa, de todas maneras, una contradicción entre “la dinámica de lo impensado” y la palabra “teórico”. Ya sabe qué va a hacer Alemania en la final, algo que no es ningún secreto. Planificación en pelotas paradas y salida rápida del fondo y del mediocampo. Impensado es, por ejemplo, la pelota que Mascherano le tapó a Roben y en la que se rompió el culo, le digo. Hay jugadores que hacen cosas impensadas. Me habla de Mascherano y pregunta por Maradona. Le digo que tiene un programa de televisión y me dice que hace bien en dedicarse a eso. Hablamos de estadísticas pero él las descarta al instante y me vuelve a preguntar por Maradona. Maradona no juega más, no dirige más, ahora es periodista y no lo dejan entrar a las canchas, le digo. Después me pregunta qué se dice de Alemania en Argentina, le hablo de respeto. Me pregunta si tenemos alguna ilusión. Me parece una chicana. Le digo que me negué a comentar el suplementario de Alemania con Argelia. Me dice que los algerinos se defendieron bien y que los jugadores alemanes no estaban inspirados. Inspiración, le digo, eso es lo impensado; él dice que la inspiración es suerte de comunión entre espíritu y pensamiento. No te entiendo, le digo. Me dice unas palabras en inglés y le digo que lo que no entiendo es el concepto. Inspiración, le digo. Le pregunto si tiene algún pálpito y me dice que no tiene pálpitos, que para eso estaba el pulpo Paul en el 2010. Le digo que a esa mundial lo ganó España y se ríe. Me pregunta si tengo algún pálpito, le digo que sí, y que hasta ahora no he fallado en ninguno; enseguida le digo que Podolski se ha sacado fotos con niños indígenas brasileños y que declaró respeto por la camiseta brasileña, algo bastante demagógico, después de una goleada y antes de una final ante un rival histórico. No me dice nada. Me dice que hablemos mañana o el sábado, antes del partido. Le digo que sí, me dice que él lo hace por la cábala y yo le digo que también lo hago por la cábala. Después se pone a hablar de Messi y le corto la comunicación.

 

Hachera loca teutona / por Florencia Minici
Nunca preguntaste
qué se siente
o si lo preguntaste
fue sólo una formalidad.
“Vamos a bailar” me invitaste

¡sonaba re bien!
a saltar al Atlántico Sur.
Moví los labios abajo del agua,
el pulgar para arriba
quería decir me estoy ahogando
pero no hay piedad
en esta galaxia vine
a trabajar y trabajar
y nada más
y vos a interpretar.

Capitana de la Interpretación!
de todas las Timbas
y los Signos
nunca te importó
saber Qué Se Siente
Pero cómo te va a importar?
si hacés las agujas que tejen las redes
de los arcos
con la resina de mi árbol

-hachera loca,
un día te despertaste y talaste un bosque entero
en treinta minutos-;
las agujas de las redes
de los arcos
de la resina de la lágrima de mi árbol
el agua de mi árbol
el charco de las caras
donde me multiplico.
Soy la tierra, no me interpreten.
No me exijan nada.

Rumbo a la cuarta copa del mundo / por Damián Ríos

No vi el suplementario con USA, lo considero un fracaso de la selección alemana. Pero tuvo la ventaja de que en treinta minutos Alemania se clasificó a semifinales, Francia nunca fue un rival.

Mi amigo Tiell se ríe cuando le tarareo:

Allons enfants de la Patrie
Le jour de gloire est arrivé

Encuentra la letra poco seria, como una canción con intención humorística. Sugiere que uno de sus versos podría titular un programa de YouTube, a la manera de “Tiranos temblad”, con imágenes de Sarkozy y Benzema:

Le jour de gloire est arrivé

Sospecho que la semifinal va a ser con Colombia, un equipo humilde, que si lo tuviera a Radamel Falcao sería de cuidado. Pero no lo tiene a Falcao, algo que igual le alcanza para ganarle a Brasil si se aplican jugadores, cuerpo técnico y pueblo colombiano. Un gol tempranero de Colombia provocaría el llanto de Neymar, le va a costar concentrarse.

Por la otra llave avanzan cuatro equipos, entre ellos Messi. Sería un milagro que un jugador como Gago juegue una final del campeonato del mundo, pero dependerá de Sabella y de Messi obrar ese milagro al pedo.

Lírica tribunera – comentarios al margen / por Mercedes Halfon

Es notable cómo, a nivel lírico tribunero argentino 2014, se ha impuesto el “xxxx decime qué se siente…” por sobre el clásico son futbolero “Se siente, se siente xxxxx”. Llama la atención el relegamientode los sentimientos al bando contrario. La negativa a la afección y seguida del goce ante la observación del sentimiento en el Otro. Más aún cuando, al estar hablando de cantitos, se supondría la instancia más pasionalmente arbitraria, la menos necesitada de razón y reflexión de todo el asunto Mundial. Como si la ironía fuera un sentimiento más digno de mención y canción, por sobre la intensidad y el arrebato.

Una canción para el mundial #8 / por Florencia Minici

 

El sueño contracultural camina por la cuerda floja. Sería lindo pintar un mural con Memo Ochoa, James, Thiago, Neymar, Di María, Mascherano, Messi, Alexis, Halilhodzik, Ayew, Campbell, Ruiz y tantos…

Adiós hermanos africanos. La batalla final nos deja mitad y mitad entre europeos y latinoamericanos.
Estoy un poco paralizada antes de los cuartos de final, tengo miedo; últimamente no supe bien qué escribir. Tuve algunos sueños con lesiones, amonestaciones, otra vez Cazuza…qué misterioso cómo Cazuza me viene siguiendo desde la fase grupos. Todavía no entiendo qué me quiere decir, sólo capto imágenes y sensaciones en torno al peso de la pelota y al mar.
***
Con Brasil casi quedamos eliminados, ya habíamos rezado el Caesar, morituri te salutant, pero al final zafamos frente al mejor Chile posible. El Chile posibilista, un poco brillante pero tibio para definir. Al final, Chile, ¿supo alguna vez lo que quería? Bachelet los recibió con galas oficiales y salieron por los balcones de la Moneda…¿un poco exagerado? Nada de esto importa ahora. Los amantes eternos del pisco tuvieron igual razones para darle y darle en nombre de las mieles pasadas.
Los penales se definen en la mente, el arco es divino, los hechos estaban escritos y Neymar volvió a mostrar que tiene una filosofía, una sensibilidad…quizás esto se remonte a los jesuitas, quienes probablemente inculcaron al menos en una parte del primer Brasil la cultura de no parar de charlar.
Neymar es avispado, tiene resto para consolar al adversario que se está quedando afuera. Llora de emoción, siente demasiado. Me lo imagino llorando hasta cuando pierde un partido en la Play. No está condenado a jugar igual que en Europa. En Brasil Neymar es más feliz, se le nota.
Volviendo a esto que me da tanta curiosidad: ¿por qué Neymar saca la lengua, charla, llora, anima al adversario, vuela al ras del pasto? Panadero ensoñado; ¿por qué?
Desde la infancia tuvo una formación en el evangelismo, al igual que millones de brasileños. Pero yendo más lejos, hace pocos años pasó por la consagración, el bautizo en su iglesia de la localidad de Santos.
Una vez por semana va a la iglesia. El pastor que siempre lo acompañó dice que Junior una vez recibió una profecía divina que lo destinaba a ser un gran jugador.
***
Extraño a Argelia, a Ghana, a Nigeria. Pienso en esta canción de los Ases Falsos:
La honorable soledad escoge a sus hijos
les regala días que se extienden por siglos 
hay tiempo para pensar
Mil cosas…Dime africano, ¿qué estas haciendo por acá?
¿Qué te parece el español? ¿Fue drama la alimentación?
Toma mi mano…

Suiza y el juego 10 / por Martín Armada
Ya está, ahora lo que resta es el abismo. Así se hiela el corazón cuando la única posibilidad de permanecer es vencer. Algo inhumano que apasiona a nuestra especie: que en un sólo movimiento se defina qué queda del lado de la nada. La derrota es también un acto de fe, muchachos, es deslizarse involuntariamente al vacío.

Hay que bañarse y volver a las capitales donde cada uno tiene sus montañas y su leche. Hay que soñar con la imagen del humo, con el rastro del fuego que anuncia lo que está vivo. No importa hacia dónde marchen vencidos, lo que no puede ni va a pasarles es dejar de imaginar que existe un lugar donde cualquiera puede olvidar lo que anhela.

Marca sincronizada, buen estado físico, carácter. Así fue el equipo de la nación que guarda tesoros y que brilló al sol como si fuera plata. Pero Argentina juega bien. No tiene orden, ni atletas, ni carácter colectivo. Improvisa, tiene miedo, está llena de caprichos. Juega bien. Messi juega bien porque no hay otra cosa que sepa hacer en una cancha que jugar. No le interesa ni conoce otra cosa. Detrás de sus ojos de ternero no hay lugar para la idea de la gloria, ni de la deshonra. En el fondo y adelante, en los costados, arriba y abajo su mundo sería de tinieblas si ahí no creciera como plaga la idea de que siempre se puede hacer un gol. Muchachos, no tiene sentido alargar el lamento. En la mente de Messi sólo funciona una esperanza que, por simple, se realiza.

Piensen en eso. Los juegos se juegan en un presente infantil y furioso. Algo que se parece mucho más a la selva que ven desde el aire y al mar que cruzan de noche que a su destino, al que vuelven. Descansen, ya en la oscuridad contenida por el fuselaje, van a recordar que están bien, que van de regreso a un mundo donde nadie habla de las cosas que pasan de golpe.

Rumbo a la cuarta copa del mundo / por Damián Ríos

Me niego a comentar lo que en realidad es un empate entre Argelia y Alemania. Terminaron los 90 minutos, Alemania hizo un triste papel y lo mejor fue su arquero Neuer, que mereció hacer un gol. El resto, una pena de equipo que se rindió al toque argelino y al orden táctico pseudo-francés. No sé quien pasará a cuartos, pero en caso de ser Alemania va a ser una victoria pírrica. ¿Cómo pueden dejarse anticipar tan obviamente por los argenlinos? Una vergüenza, el únic que puede cambiar el curso del partido es Klose, el infinito.

 

Ni modo/ por Cecilia Eraso

calavera_oaxaquena_de_jose_guadalupe_posada_postal-r629ba01b2f574970807248632f5b0bf3_vgbaq_8byvr_512Ya estaban los chilangos reunidos en el Ángel para festejar, porque cualquiera hubiera hecho lo mismo. Cuando empezó el Mundial todos esperaban la derrota rápida, pero el Tri avanzó con ingenio y valor. Cuando nadie esperaba nada, alcanzaron mucho. Pero ya nos habíamos empezado a entusiasmar, demasiado quizás. Entonces ahora el dolor por la derrota cobra dimensiones siderales. Tuve que gritar “hijo de la chingada”, se lo dije al pelado Robben en una pizzería de Urquiza por ladrón, como bien lo representa su nombre. Se la grité a los referís que tuvo que padecer el Tri. Es una puteada hermosa, pero hubiera preferido no tener que usarla.
Ernst Bloch dijo que “un punto de verdad se nos muestra siempre que el valor no es algo ciego o trivial sino que significa –muy deportivamente, a su vez- mantener la sangre fría.” El Tri enfrentó a uno de los favoritos con ese valor, no fue ciego porque fue efectivo aunque no haya sido suficiente. Mantuvieron la sangre fría, incluso para que los llenaran de amarillas mientras que al pelado Robben le dejaban hacer todo el teatro que quiso, hasta lograr ese penal que tanto había buscado. Y me permito aquí un excurso: pelado Robben/chorro como todos los holandeses/ ojalá te seques solo/ como europeo feo que sos/ la puta madre que te parió/

Sí bueno, estamos tan acostumbrados a que nos roben

Pero así son las fuerzas objetivas que mueven nuestro mundo: aunque en el discurso exaltan la camaradería, el juego limpio, el valor y la gesta del héroe que se sobrepone a las pruebas y a las contras poderosas, en los hechos nunca triunfa ese héroe sino el especulador y cauto Odiseo, como bien supieron Adorno y Horkheimer. Falsa conciencia del haz lo que yo digo, no lo que yo hago. Ochoa y Rafa Marquez no iban a poder solos contra la fuerza objetiva de la derrota, que se impuso como una barda entre los mexicanos y los cuartos de final. Como si al final ahora hubieran hecho lo que debían, que era lo que muchos esperaban, que era perder. La lección de los holandeses es el cinismo: se puede jugar tranquilo hasta el minuto 70 de un partido semejante cuando ampara la certeza inconmovible de que el poder llama al poder, de que el destino respeta a los que siempre ganan. Y se puede después “pedir disculpas, porque eso es un cínico.
No hubo justicia divina, no hubo milagros. Son palabras hermosas, son ideas hermosas que nos dan esperanza pero no nos hacen ganar, güeyes. Como Nick Cave, yo tampoco creo en un dios intervencionista pero sé que algunos de ustedes sí. Si algo conoce y acepta la sincrética cultura mexicana es el final, el único que importa, el que nos va a tocar a todos, hasta a los países, hasta a la FIFA, hasta al universo. Todos los demás finales son transitorios.

Viva México

 

La vuelta a casa / por Malena Rey

Estas son las imágenes, más que elocuentes, de la vuelta a Italia del seleccionado azzurra y de su DT Prandelli.

Chau Pirlo, chau Marchisio, chau Balotelli…

Ci vediamo

VAFFANCULO!

1   63   4  5   2

Bo’ caníbal  / por Martín Zariello

La idea que subyace detrás del SuárezGate es conocida: el fútbol como continuación de la guerra por otros medios. Antes, buena parte de la energía humana se canalizaba en la adhesión a ideologías o religiones que terminaban creando dogmas peligrosos que desembocaban en conflictos bélicos. De un tiempo a esta parte ese mismo espíritu de confrontación se trasladó al fútbol, un espectáculo de resonancia masiva que genera millones de dólares, se apropia del público y no provoca tantas muertes como Vietnam. Por esa misma razón, antes del partido entre Argentina e Inglaterra en el 86, Jorge Valdano dijo algo genial: “Este es el partido perfecto para que se confundan los imbéciles”.

Cuando Maradona fue suspendido en el 94 yo tenía diez años. Recuerdo el día en que se dio a conocer la noticia. Al apagarse las luces de mi habitación, yo no cerré los ojos ni pude dormir: me quedé despierto toda la noche pensando en Maradona, en la Selección, en cómo, de un segundo a otro, podían hacerse pedazos todos los sueños que yo había craneado alrededor del Mundial. En ese momento, el apartheid, la dictadura militar, el genocidio armenio y el Holocausto me parecían estupideces al lado de la injusticia mayor: que la FIFA no dejara jugar a Maradona por tomar Efedrina.

Después crecimos y nos enteramos que la efedrina no fue suministrada por Havelange o Julio Grondona, sino por Daniel Cerrini, un preparador físico inexperto que el mismo Maradona había llevado a Estados Unidos como parte de su entorno. Cerrini también fue el responsable de que Maradona abandonara su figura de deportista ochentoso retro para convertirse en un verdadero atleta de los 90: pelo corto, delgado, abdominales marcados.

El caso Suárez es bastante diferente al de Maradona, pero se relaciona en el sentido de que llegado el caso, cegados por el fanatismo, podemos inventar una conspiración donde sólo hubo negligencia o un desborde psicológico. ¿Qué hubiese pasado si el mordisco hubiese sido de un tipo odiado como Cristiano Ronaldo o un jugador desconocido de Corea del Sur? Si la FIFA se ensañó con Suárez porque no quiere que Uruguay siga avanzando en la Copa: ¿por qué no hace lo mismo con Robben, Messi o el plantel completo de Alemania? ¿De qué debilidad puede jactarse Uruguay, un equipo con jugadores de las mejores ligas europeas, que viene de ganar la Copa América, tiene una tradición histórica en el deporte y dejó afuera a Inglaterra e Italia?

La verdad es que la FIFA es una empresa que hace negocios y a sus dirigentes les hubiese convenido que Suárez, un jugador fabuloso y carismático (cuyo pase vale 58 millones de dólares), siga jugando el Mundial. Sin embargo, como toda empresa, la FIFA hace el mal sin pasión y tiene su reglamento de cosas prohibidas. Entre ellas tomar efedrina o morder rivales. Claro, estamos de acuerdo, aceptar eso es mucho más aburrido que pensar que Suárez es una célula terrorista implantada en el corazón del Imperio o que Maradona fue un grano en el culo de algún Poder Corporativo.

Suárez y Calibán, el castigo/ por Jorge Monteleone

 
Suárez imagen
La Comisión Disciplinaria de la FIFA ha decidido lo siguiente:

1. Se considera culpable al futbolista Luis Suárez de haber violado el art. 48, apdo. 1d del Código Disciplinario de la FIFA (CDF) al agredir a otro jugador, y el art. 57 del CDF por haber cometido una ofensa a la deportividad contra otro jugador.

2. Se suspende al jugador Luis Suárez por nueve (9) partidos oficiales. El primer partido al que se aplicará la sanción será el próximo encuentro de la Copa Mundial de la FIFA™ entre Colombia y Uruguay, que se disputará el 28 de junio. En virtud del art. 38, apdo. 2a del CDF, el resto de la sanción se aplicará a los siguientes partidos de Uruguay en el Mundial si esta selección sigue avanzando en el torneo o a los siguientes partidos oficiales de la selección uruguaya.

3. De acuerdo con el art. 22 del CDF, durante cuatro (4) meses, se le prohíbe a Luis Suárez ejercer cualquier clase de actividad relacionada con el fútbol (administrativa, deportiva o de otra clase).

4. De acuerdo con el art. 21 del CDF, se prohíbe, asimismo, a Luis Suárez entrar en los recintos de todos los estadios durante el período de duración de la prohibición (v. punto 3). El jugador tampoco podrá entrar en los recintos del estadio en el que la selección uruguaya dispute un encuentro mientras esté cumpliendo con los nueve partidos de suspensión (v. punto 2).

5. Además, se le impone una multa que asciende a 100.000 CHF.

Resolución de la FIFA comunicada el 26 de junio al jugador Luis Suárez y a la Asociación Uruguaya de Fútbol.

 

“PRÓSPERO

Por hacer eso, tendrás calambres esta noche
y punzadas que ahogan el aliento. Los duendes,
que obran en la noche, clavarán
púas en tu piel. Tendrás más aguijones
que un panal, cada uno más punzante
que los de las abejas.

CALIBÁN

Tengo que comer. Esta isla
es mía por mi madre Sícorax,
y tú me la quitaste. Cuando viniste,
me acariciabas y me hacías mucho caso,
me dabas agua con bayas, me enseñabas
a nombrar la lumbrera mayor y la menor
que arden de día y de noche. Entonces te quería
y te mostraba las riquezas de la isla,
las fuentes, los pozos salados, lo yermo y lo fértil.
¡Maldito yo por hacerlo! Los hechizos de Sícorax
te asedien: escarabajos, sapos, murciélagos.
Yo soy todos los súbditos que tienes,
yo, que fui mi propio rey; y tú me empocilgas
en la dura roca y me niegas
el resto de la isla.

(más…)

La máquina de hacer felicidad / por Marcelo Díaz

 

messienyeama

El mundial se te pega en la retina, en el cerebro y en el cuore con stickers que son estampitas religiosas, grandes obras del Louvre, remeras para llevar a un concierto. Está Iniesta tomado de espalda, cargando la derrota en absoluta soledad, rodeado de 50.000 personas que no salen en la foto, y de millones que lo ven en una pantalla, y sin embargo radicalmente solo, no está asimilando la eliminación, está mirando el pasado, procesando el paso de los años, abandonando para siempre un mundo habitado por jugadores más jóvenes y más rápidos, se está asomando, con treinta años apenas, a la vejez, a la que se entra solo. Está el ataque caníbal de Suárez a Chiellini, la foto del inmediato después, con el tano en el piso agarrándose el ¿cuello? y Suárez sentado al lado acomodándose la dentadura. Y está esta, de Argentina – Nigeria, la de Enyeama, arquerazo nigeriano, con Lio Messi, cagándose de risa, desdramatizando un mundial que se llenó de publicidades épicas, de gente gritando a la cámara como diciendo “te voy a matar”, de partidos que se juegan como el culo y se ganan con huevos, y todo eso.

Hay flashes: un tiro libre con destino de gol que Enyeama saca de manera espectacular. Va en cámara lenta: el arquero vuela cual águila nigeriana, pega el manotazo, los argentinos se agarran la cabeza, los nigerianos tienen los ojos redondos como foquitos de Citroen, la cámara busca ávida al responsable de todo eso, y enfoca a un Messi que abstraído de todo se ata los cordones. Después viene, sí, el gol de tiro libre y el festejo de Lio planeando, haciendo un avioncito plácido de cara a la hinchada.

Y eso que en el partido se rasparon lindo. De los dos lados. Es cierto que no se jugaban mucho, con un empate los dos clasificaban. Pero lo jugaron con ganas. Argentina se quedó sin piernas a los 30 del segundo tiempo, se dieron palo y palo, se sufrió, como corresponde, y se disfrutó con momentos geniales, con momentos felices. Y Argentina hizo la que sabe, más o menos, y Nigeria demostró que también juega y te emboca.

Messi no es Maradona, no tiene épica. Tampoco es Suárez, no tiene desequilibrios emocionales. Pero es, hoy, el mejor de todos. Lo cagan a patadas, y sigue. Está como en otra y define. Y después planea como un avioncito. Y se hace chistes con el arquero que lo amargó en el mundial anterior. Y Enyeamá, que es un fenómeno, lo busca cómplice, tapa todo y se morfa dos imposibles, y se ríe. Y uno se siente feliz, porque vamos, sufrir sufrimos siempre, pero para tirar mierda ya está lleno de gente que hace de eso un negocio y una política. Motivos para seguir metiendo hay y va a haber siempre, pero motivos para sentirse feliz no hay siempre. Te los cuento con los dedos de una mano en la historia argentina. Y ahora, de este lado, está Messi, que se aguanta las patadas, que parece que se cae, que vomita, que hace lo que nadie esperaba, y después sale sonriendo, feliz. Y los lleva a todos, hasta a los nigerianos.