#chau

Las (tres) del estribo / por Ercole Lissardi

1.NEYMAR. En el partido por el tercer puesto se recibió de TIPAZO. Le sobraban excusas para no estar sentadito en el banco. Pero quiso estar ahí y tragar toda la mierda junto con sus compañeros. No cualquiera.
2. UNA  POR EL PUEBLO ARGENTINO. Que igual salió a festejar. No el subcampeonato, por supuesto, sino la hombría, el dejar todo por la camiseta albiceleste que fue lo que hicieron sus muchachos.
3. UNA POR LOS YORUGUAS. Que se tomaron con mucha soda la eliminación a manos de Colombia, razonando que mandar a casa a Inglaterra y a Italia era ya como ganar un Mundial.
Y no voy por la cuarta porque la cuarta como decía Lezama, es la de la locura.
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Hachera loca teutona / por Florencia Minici
Nunca preguntaste
qué se siente
o si lo preguntaste
fue sólo una formalidad.
“Vamos a bailar” me invitaste

¡sonaba re bien!
a saltar al Atlántico Sur.
Moví los labios abajo del agua,
el pulgar para arriba
quería decir me estoy ahogando
pero no hay piedad
en esta galaxia vine
a trabajar y trabajar
y nada más
y vos a interpretar.

Capitana de la Interpretación!
de todas las Timbas
y los Signos
nunca te importó
saber Qué Se Siente
Pero cómo te va a importar?
si hacés las agujas que tejen las redes
de los arcos
con la resina de mi árbol

-hachera loca,
un día te despertaste y talaste un bosque entero
en treinta minutos-;
las agujas de las redes
de los arcos
de la resina de la lágrima de mi árbol
el agua de mi árbol
el charco de las caras
donde me multiplico.
Soy la tierra, no me interpreten.
No me exijan nada.
Suiza y el juego 10 / por Martín Armada
Ya está, ahora lo que resta es el abismo. Así se hiela el corazón cuando la única posibilidad de permanecer es vencer. Algo inhumano que apasiona a nuestra especie: que en un sólo movimiento se defina qué queda del lado de la nada. La derrota es también un acto de fe, muchachos, es deslizarse involuntariamente al vacío.

Hay que bañarse y volver a las capitales donde cada uno tiene sus montañas y su leche. Hay que soñar con la imagen del humo, con el rastro del fuego que anuncia lo que está vivo. No importa hacia dónde marchen vencidos, lo que no puede ni va a pasarles es dejar de imaginar que existe un lugar donde cualquiera puede olvidar lo que anhela.

Marca sincronizada, buen estado físico, carácter. Así fue el equipo de la nación que guarda tesoros y que brilló al sol como si fuera plata. Pero Argentina juega bien. No tiene orden, ni atletas, ni carácter colectivo. Improvisa, tiene miedo, está llena de caprichos. Juega bien. Messi juega bien porque no hay otra cosa que sepa hacer en una cancha que jugar. No le interesa ni conoce otra cosa. Detrás de sus ojos de ternero no hay lugar para la idea de la gloria, ni de la deshonra. En el fondo y adelante, en los costados, arriba y abajo su mundo sería de tinieblas si ahí no creciera como plaga la idea de que siempre se puede hacer un gol. Muchachos, no tiene sentido alargar el lamento. En la mente de Messi sólo funciona una esperanza que, por simple, se realiza.

Piensen en eso. Los juegos se juegan en un presente infantil y furioso. Algo que se parece mucho más a la selva que ven desde el aire y al mar que cruzan de noche que a su destino, al que vuelven. Descansen, ya en la oscuridad contenida por el fuselaje, van a recordar que están bien, que van de regreso a un mundo donde nadie habla de las cosas que pasan de golpe.

Ni modo/ por Cecilia Eraso

calavera_oaxaquena_de_jose_guadalupe_posada_postal-r629ba01b2f574970807248632f5b0bf3_vgbaq_8byvr_512Ya estaban los chilangos reunidos en el Ángel para festejar, porque cualquiera hubiera hecho lo mismo. Cuando empezó el Mundial todos esperaban la derrota rápida, pero el Tri avanzó con ingenio y valor. Cuando nadie esperaba nada, alcanzaron mucho. Pero ya nos habíamos empezado a entusiasmar, demasiado quizás. Entonces ahora el dolor por la derrota cobra dimensiones siderales. Tuve que gritar “hijo de la chingada”, se lo dije al pelado Robben en una pizzería de Urquiza por ladrón, como bien lo representa su nombre. Se la grité a los referís que tuvo que padecer el Tri. Es una puteada hermosa, pero hubiera preferido no tener que usarla.
Ernst Bloch dijo que “un punto de verdad se nos muestra siempre que el valor no es algo ciego o trivial sino que significa –muy deportivamente, a su vez- mantener la sangre fría.” El Tri enfrentó a uno de los favoritos con ese valor, no fue ciego porque fue efectivo aunque no haya sido suficiente. Mantuvieron la sangre fría, incluso para que los llenaran de amarillas mientras que al pelado Robben le dejaban hacer todo el teatro que quiso, hasta lograr ese penal que tanto había buscado. Y me permito aquí un excurso: pelado Robben/chorro como todos los holandeses/ ojalá te seques solo/ como europeo feo que sos/ la puta madre que te parió/

Sí bueno, estamos tan acostumbrados a que nos roben

Pero así son las fuerzas objetivas que mueven nuestro mundo: aunque en el discurso exaltan la camaradería, el juego limpio, el valor y la gesta del héroe que se sobrepone a las pruebas y a las contras poderosas, en los hechos nunca triunfa ese héroe sino el especulador y cauto Odiseo, como bien supieron Adorno y Horkheimer. Falsa conciencia del haz lo que yo digo, no lo que yo hago. Ochoa y Rafa Marquez no iban a poder solos contra la fuerza objetiva de la derrota, que se impuso como una barda entre los mexicanos y los cuartos de final. Como si al final ahora hubieran hecho lo que debían, que era lo que muchos esperaban, que era perder. La lección de los holandeses es el cinismo: se puede jugar tranquilo hasta el minuto 70 de un partido semejante cuando ampara la certeza inconmovible de que el poder llama al poder, de que el destino respeta a los que siempre ganan. Y se puede después “pedir disculpas, porque eso es un cínico.
No hubo justicia divina, no hubo milagros. Son palabras hermosas, son ideas hermosas que nos dan esperanza pero no nos hacen ganar, güeyes. Como Nick Cave, yo tampoco creo en un dios intervencionista pero sé que algunos de ustedes sí. Si algo conoce y acepta la sincrética cultura mexicana es el final, el único que importa, el que nos va a tocar a todos, hasta a los países, hasta a la FIFA, hasta al universo. Todos los demás finales son transitorios.

Viva México

 

La vuelta a casa / por Malena Rey

Estas son las imágenes, más que elocuentes, de la vuelta a Italia del seleccionado azzurra y de su DT Prandelli.

Chau Pirlo, chau Marchisio, chau Balotelli…

Ci vediamo

VAFFANCULO!

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Suárez Lastra / por Malena Rey

“Oggi é un giorno tristisimo. Siamo fuori de la copa”.

Vuelven estas palabras a caer sobre nosotros, y sobre la escuadra azzurra, que con una mala actuación quedó afuera del Mundial de Brasil en la inesperada primera ronda del grupo de la muerte. Una muerte extraña la de Italia, en manos de vampiros. O sea que no tendría que extrañarnos que en el próximo mundial los jugadores italianos claven sus dientes en los hombros o cuellos de sus adversarios, perpetuando a Drácula en la historia de la FIFA.

La pasé pésimo durante el partido, lo viví con nervios. Lo vi en la redacción con mis compañeros de la revista, pero como no había tele pusimos el partido en una compu y le armamos un podio para que nos quede bien a la vista. Tratamos de poner un buen audio y no lo conseguimos, así que escuchamos el relato desfasado, lo que le restaba bastante épica a la gesta que no llegó a ningún lado. Se vuelven a Piamonte, a la Toscana, a la costa amalfitana toda la elegancia de Pirlo, todas las pretenciones del reptil Balottelli, y con ellos las expectativas de un equipo que había mostrado una buena propuesta de juego en los primeros dos encuentros, pero que no le alcanzó para nada.

Ahora bien: que Italia se haya quedado con 10 complicó mucho las cosas, sobre todo en el aspecto moral. Los tanos se dieron cuenta de que Uruguay les estaba arrebatando el partido, justamente por llegar con lo justo, por tener que jugarse todo (recuerden que si empataban pasaba Italia). Y ante este cambio rotundo de planes que fue la expulsión de Marchisio (injusta expulsión, era para amarilla), el equipo ganó en imprecisión, en inseguridad. El gol de omóplato no ayudó. Cualquier cosa podía pasar en el encuentro.

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Si el caníbal de Suárez hubiera abandonado la cancha, como correspondía si el árbitro no hubiera estado papando moscas, tiendo a pensar que los azzurra habrían podido levantar el ánimo y no digo ganar, pero por lo menos empatar 1 a 1 el partido. Y ahora es fácil pensar en sanciones para Lucho, pero a Italia ya no le sirven… Después de toda la cargada y la catarata de repercusiones sobre la vampírica y sacada mordida de Suárez, ¿nadie se puso a pensar en cómo Chiellini pasó los últimos minutos de partido, completamente enfurecido e indignado, y además dolorido por ese tatuaje de carne del dientudo? ¿Nadie reparó en lo difícil que es jugar con odio, con bronca, pensando en esa completa injusticia? Todas estas ideas se amontonaban en mi cabeza y salían en forma de gritos roncos, y patadas a la estufa. Mis compañeros me miraban un poco perplejos y yo me iba desfigurando.

Costó remontar mucho la tarde. Porque aunque comparemos a Prandelli con Magnetto (el parecido es notable), no hay malos de la película, no hay culpables puntuales detrás de las fallas de Italia: hay una serie de eventos desafortunados y poco brillo.

Cayó la noche, seguíamos digiriendo la noticia y en casa sonó el teléfono de línea. Era mi mamá: “Siamo fuori”, me dijo. A los pocos minutos volvió a sonar. Era mi hermano: “Siamo fuori”, me dijo. Desolación. Llamé a mis amigas y me fui a comer rigattonis a una cantina italiana.

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Chau Frank / por Mercedes Halfon

La estrella de la selección gala, el mediocampista Frank Ribery, ha confirmado hoy su baja. No podrá disputar la Copa de Mundo de Brasil 2014 por una lesión en la espalda que venía arrastrando hace semanas. Pese a la esperanza del cuerpo técnico, el DT Didier Deschamps confirmó la suspensión, afirmando: “Esta mañana Ribery se detuvo mientras corría”.

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