#demagogos

Rumbo a la cuarta copa del mundo / por Damián Ríos

“Ningún campeonato se gana en la semifinal”, le cito a mi amigo Till. Tarda en contestar, está borracho y dice incoherencias en una mezcla de alemán, castellano y portugués. Si bien había pronosticado una goleada a los brasileños, todavía no puede creerlo. Me dice que es muy raro hacer pases en el área chica, que son raros los defensores brasileños. Fue un partido raro, es verdad, una sorpresa. Le digo que el fútbol, según un teórico argentino, es la dinámica de lo impensado. Me pregunta si en Argentina hay teóricos y se ríe. Observa, de todas maneras, una contradicción entre “la dinámica de lo impensado” y la palabra “teórico”. Ya sabe qué va a hacer Alemania en la final, algo que no es ningún secreto. Planificación en pelotas paradas y salida rápida del fondo y del mediocampo. Impensado es, por ejemplo, la pelota que Mascherano le tapó a Roben y en la que se rompió el culo, le digo. Hay jugadores que hacen cosas impensadas. Me habla de Mascherano y pregunta por Maradona. Le digo que tiene un programa de televisión y me dice que hace bien en dedicarse a eso. Hablamos de estadísticas pero él las descarta al instante y me vuelve a preguntar por Maradona. Maradona no juega más, no dirige más, ahora es periodista y no lo dejan entrar a las canchas, le digo. Después me pregunta qué se dice de Alemania en Argentina, le hablo de respeto. Me pregunta si tenemos alguna ilusión. Me parece una chicana. Le digo que me negué a comentar el suplementario de Alemania con Argelia. Me dice que los algerinos se defendieron bien y que los jugadores alemanes no estaban inspirados. Inspiración, le digo, eso es lo impensado; él dice que la inspiración es suerte de comunión entre espíritu y pensamiento. No te entiendo, le digo. Me dice unas palabras en inglés y le digo que lo que no entiendo es el concepto. Inspiración, le digo. Le pregunto si tiene algún pálpito y me dice que no tiene pálpitos, que para eso estaba el pulpo Paul en el 2010. Le digo que a esa mundial lo ganó España y se ríe. Me pregunta si tengo algún pálpito, le digo que sí, y que hasta ahora no he fallado en ninguno; enseguida le digo que Podolski se ha sacado fotos con niños indígenas brasileños y que declaró respeto por la camiseta brasileña, algo bastante demagógico, después de una goleada y antes de una final ante un rival histórico. No me dice nada. Me dice que hablemos mañana o el sábado, antes del partido. Le digo que sí, me dice que él lo hace por la cábala y yo le digo que también lo hago por la cábala. Después se pone a hablar de Messi y le corto la comunicación.

 

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