#derrotismo

La culpa (siempre) es de los otros / por Cecilia Eraso

También el escepticismo puede ser sano. Digo: ante tanta oligofrenia exitista un poco de pesimismo le da aire fresco a la afirmatividad sin fisuras del discurso del éxito. El derrotismo mexicano es popularmente célebre: siempre blanco de la autocrítica, es asumido por sus pensadores como culturalmente propio pero difícil de reivindicar. En su peor versión es ideologismo que paraliza a las masas.
No te des por vencido aún vencido dijo el poeta argentino Almafuerte. No te des por vencido antes de ser vencido, podría decírsele a la prensa mexicana, que está con un ataque derrotista. Y sin embargo, existe el entusiasmo, existe la esperanza porque en ella vive el momento negado de la derrota. Que lo queramos aceptar o no, va en cada cual. De última, si todo sale mal, siempre podemos echarle la culpa a la pelota que no quería entrar o al pueblo que no supt041dh01o estar a la altura de las circunstancias históricas.
Tal vez por el camino menos pensado, justo en el momento en que se deja de buscarla frenéticamente y a cualquier precio, llegue la oportunidad de dar en el centro (del arco), llegue la victoria. México suele perder ante Portugal, pero hace poco ganó un oro olímpico. Justamente en 2012, antes de las Olimpíadas, trataban de antemano de levantarse el ánimo asumiendo de entrada que quizás son demasiado rápidos para aceptar la derrota.
Todo sueño luminoso tiene su pesadilla oscura esperándolo en el siguiente paso. Pero es que así se avanza.
Este viernes México disputa su primer partido. ¿Qué nos espera, pos? Y si hay goles y se ganan partidos, ¿verdad que se los van a dedicar a las pobrecitas de Juárez, a las desaparecidas y asesinadas? Ojalá