#infinito

Rumbo a la cuarta copa del mundo/ por Damián Ríos

El orden y la eficacia alemana se habían diluido hasta entrar en la tibieza de hacer goles con la nariz. Los jugadores de Ghana mordieron y corrieron, tal vez con la ilusión de que el campo de juego era infinito. Pero  lo único infinito en un campo de juego de un mundial tiene nombre y apellido: Miroslav Josef Klose puso el empate y el universo volvió a estar en su lugar.