#justiciadivina

Ni modo/ por Cecilia Eraso

calavera_oaxaquena_de_jose_guadalupe_posada_postal-r629ba01b2f574970807248632f5b0bf3_vgbaq_8byvr_512Ya estaban los chilangos reunidos en el Ángel para festejar, porque cualquiera hubiera hecho lo mismo. Cuando empezó el Mundial todos esperaban la derrota rápida, pero el Tri avanzó con ingenio y valor. Cuando nadie esperaba nada, alcanzaron mucho. Pero ya nos habíamos empezado a entusiasmar, demasiado quizás. Entonces ahora el dolor por la derrota cobra dimensiones siderales. Tuve que gritar “hijo de la chingada”, se lo dije al pelado Robben en una pizzería de Urquiza por ladrón, como bien lo representa su nombre. Se la grité a los referís que tuvo que padecer el Tri. Es una puteada hermosa, pero hubiera preferido no tener que usarla.
Ernst Bloch dijo que “un punto de verdad se nos muestra siempre que el valor no es algo ciego o trivial sino que significa –muy deportivamente, a su vez- mantener la sangre fría.” El Tri enfrentó a uno de los favoritos con ese valor, no fue ciego porque fue efectivo aunque no haya sido suficiente. Mantuvieron la sangre fría, incluso para que los llenaran de amarillas mientras que al pelado Robben le dejaban hacer todo el teatro que quiso, hasta lograr ese penal que tanto había buscado. Y me permito aquí un excurso: pelado Robben/chorro como todos los holandeses/ ojalá te seques solo/ como europeo feo que sos/ la puta madre que te parió/

Sí bueno, estamos tan acostumbrados a que nos roben

Pero así son las fuerzas objetivas que mueven nuestro mundo: aunque en el discurso exaltan la camaradería, el juego limpio, el valor y la gesta del héroe que se sobrepone a las pruebas y a las contras poderosas, en los hechos nunca triunfa ese héroe sino el especulador y cauto Odiseo, como bien supieron Adorno y Horkheimer. Falsa conciencia del haz lo que yo digo, no lo que yo hago. Ochoa y Rafa Marquez no iban a poder solos contra la fuerza objetiva de la derrota, que se impuso como una barda entre los mexicanos y los cuartos de final. Como si al final ahora hubieran hecho lo que debían, que era lo que muchos esperaban, que era perder. La lección de los holandeses es el cinismo: se puede jugar tranquilo hasta el minuto 70 de un partido semejante cuando ampara la certeza inconmovible de que el poder llama al poder, de que el destino respeta a los que siempre ganan. Y se puede después “pedir disculpas, porque eso es un cínico.
No hubo justicia divina, no hubo milagros. Son palabras hermosas, son ideas hermosas que nos dan esperanza pero no nos hacen ganar, güeyes. Como Nick Cave, yo tampoco creo en un dios intervencionista pero sé que algunos de ustedes sí. Si algo conoce y acepta la sincrética cultura mexicana es el final, el único que importa, el que nos va a tocar a todos, hasta a los países, hasta a la FIFA, hasta al universo. Todos los demás finales son transitorios.

Viva México

 

Lijepa naša domovino (intento de resignificación) / por Florencia Minici

Me resulta llamativo el escándalo que algunos medios locales fogonearon a propósito del partido inaugural. Que no hubo resultados por la vía correcta del conocimiento de la pelota, es cierto. Que la agarrada al increíble Hulk no fue tal, en principio es cierto. Igual, yo no soy nadie para decir “golazo”. A veces algunos argentinos son los primeros en defender las reglas de todo meta-republicanismo posible: competencias deportivas, sucesión de reyes, de papas, indignación por elecciones democráticas que llevan al poder a líderes militares de izquierda… en fin. El partido fue polémico. El ambiente fue polémico. Disturbios en San Pablo, en Río. “El cemento le ganó al ser humano”, dijo Maradona en el lírico De Zurda que está oralizando junto a Víctor Hugo por Telesur, la señal de la Patria Grande.

Obviamente el arbitraje no fue bueno. Después de todo, en el fútbol los malos árbitros son como los malos críticos de literatura: no ven con claridad, no es que lo hagan a propósito. Con chantapufis.
No lamento y celebro la ausencia en esta copa de Josip Simunic, el capitán de la selección croata que fue sancionado tras hacer el saludo nazi con el que los croatas hitlerianos se identificaban en la época en la que el III Reich limpió a serbios y judíos. ¡Y para colmo un montón de croatas en las tribunas respondieron a favor!. Esto pasó en un partido con Islandia en el 2013. Hay muchas entradas en google sobre el tema.
Repito que no defiendo al árbitro, tampoco lo condeno. Pero me gusta tener la fantasía de que alguna que otra vez en la cancha grande puede ocurrir un acto de justicia divina.
El lema con el que titulé este post, “Lijepa naša domovino” es una parte del himno nacional de Croacia. Como todo himno, habla de: muerte, de pastos y montañas, de los ríos y las guerras. El lema que yo cité se traduce como “Nuestra hermosa patria”. A mí me calienta más el corazón una patria que una nación cerrada, y por eso me gusta que el programa de Maradona y Víctor Hugo interpele a toda Latinoamérica. Los croatas también sienten su patria, rota en guerras, pero son grandes las deudas y respuestas por dar acerca de ese “¡Listos!” que los hinchas le respondieron al capitán Simunic en 2003: la respuesta misma que los grupos terroristas alzaban a la hora de la espada de las limpiezas étnicas del siglo XX.

***

El Mundial empezó. Se intensifican las memorias históricas, las imaginaciones.¿ Quiénes llegarán a la final? Algunos se sienten muy solos y otros están demasiado confiados. Por mi historia personal hay Esperanza que me cuesta tener (¿seré mexicana?, me diría Cecilia Eraso); la saudade ya se apoderó completamente de mí, no sé si no estuvo siempre, no sé si llegó hace un tiempo, no sé si alguna vez se irá o si me llevará con ella. Pero como dijo CFK, pase lo que pase con nuestros cuerpos finitos en esta tierra, la historia no se detiene nunca. Ojalá haya Justicia para todos. Pero al decir de Lenin: con LUZ, LUZ, LUZ, para todos.