#neymar

Rumbo a la cuarta copa del mundo / por Damián Ríos

No vi el suplementario con USA, lo considero un fracaso de la selección alemana. Pero tuvo la ventaja de que en treinta minutos Alemania se clasificó a semifinales, Francia nunca fue un rival.

Mi amigo Tiell se ríe cuando le tarareo:

Allons enfants de la Patrie
Le jour de gloire est arrivé

Encuentra la letra poco seria, como una canción con intención humorística. Sugiere que uno de sus versos podría titular un programa de YouTube, a la manera de “Tiranos temblad”, con imágenes de Sarkozy y Benzema:

Le jour de gloire est arrivé

Sospecho que la semifinal va a ser con Colombia, un equipo humilde, que si lo tuviera a Radamel Falcao sería de cuidado. Pero no lo tiene a Falcao, algo que igual le alcanza para ganarle a Brasil si se aplican jugadores, cuerpo técnico y pueblo colombiano. Un gol tempranero de Colombia provocaría el llanto de Neymar, le va a costar concentrarse.

Por la otra llave avanzan cuatro equipos, entre ellos Messi. Sería un milagro que un jugador como Gago juegue una final del campeonato del mundo, pero dependerá de Sabella y de Messi obrar ese milagro al pedo.

Una canción para el mundial #8 / por Florencia Minici

 

El sueño contracultural camina por la cuerda floja. Sería lindo pintar un mural con Memo Ochoa, James, Thiago, Neymar, Di María, Mascherano, Messi, Alexis, Halilhodzik, Ayew, Campbell, Ruiz y tantos…

Adiós hermanos africanos. La batalla final nos deja mitad y mitad entre europeos y latinoamericanos.
Estoy un poco paralizada antes de los cuartos de final, tengo miedo; últimamente no supe bien qué escribir. Tuve algunos sueños con lesiones, amonestaciones, otra vez Cazuza…qué misterioso cómo Cazuza me viene siguiendo desde la fase grupos. Todavía no entiendo qué me quiere decir, sólo capto imágenes y sensaciones en torno al peso de la pelota y al mar.
***
Con Brasil casi quedamos eliminados, ya habíamos rezado el Caesar, morituri te salutant, pero al final zafamos frente al mejor Chile posible. El Chile posibilista, un poco brillante pero tibio para definir. Al final, Chile, ¿supo alguna vez lo que quería? Bachelet los recibió con galas oficiales y salieron por los balcones de la Moneda…¿un poco exagerado? Nada de esto importa ahora. Los amantes eternos del pisco tuvieron igual razones para darle y darle en nombre de las mieles pasadas.
Los penales se definen en la mente, el arco es divino, los hechos estaban escritos y Neymar volvió a mostrar que tiene una filosofía, una sensibilidad…quizás esto se remonte a los jesuitas, quienes probablemente inculcaron al menos en una parte del primer Brasil la cultura de no parar de charlar.
Neymar es avispado, tiene resto para consolar al adversario que se está quedando afuera. Llora de emoción, siente demasiado. Me lo imagino llorando hasta cuando pierde un partido en la Play. No está condenado a jugar igual que en Europa. En Brasil Neymar es más feliz, se le nota.
Volviendo a esto que me da tanta curiosidad: ¿por qué Neymar saca la lengua, charla, llora, anima al adversario, vuela al ras del pasto? Panadero ensoñado; ¿por qué?
Desde la infancia tuvo una formación en el evangelismo, al igual que millones de brasileños. Pero yendo más lejos, hace pocos años pasó por la consagración, el bautizo en su iglesia de la localidad de Santos.
Una vez por semana va a la iglesia. El pastor que siempre lo acompañó dice que Junior una vez recibió una profecía divina que lo destinaba a ser un gran jugador.
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Extraño a Argelia, a Ghana, a Nigeria. Pienso en esta canción de los Ases Falsos:
La honorable soledad escoge a sus hijos
les regala días que se extienden por siglos 
hay tiempo para pensar
Mil cosas…Dime africano, ¿qué estas haciendo por acá?
¿Qué te parece el español? ¿Fue drama la alimentación?
Toma mi mano…

Neykant/ por Florencia Minici

Ví los últimos dos goles del partido en el bar de la Biblioteca Nacional junto al explosivo Nicolás Maidana, que ojeaba poco desde atrás de sus anteojos y después volvía la vista hacia un ejemplar ruinoso de Mil Mesetas. Después tuve que ver la repetición, porque me había perdido la primera parte debido a las ocupaciones de la tarde. Pusieron unas muy buenas pantallas en la Biblioteca, que hoy ofrecía otro partido interesante: un diálogo entre González y Abraham sobre Foucault en Argentina, en las vísperas de los 30 años de la muerte de San Foucault. Uno de los temas tocados, tan caro al pensamiento francés, fue la cuestión de la verdad. Y en honor y por asociación inmediata, hablar de Brasil- Camerún hoy se toca con la cuestión de la verosimilitud. Ayer pensé en la fuerza estética propia, lo que tienen seleccionados como Ghana y Costa Rica.Hoy Brasil suma un elemento, la verosimilitud. Se me despertó hablar de esto cuando vi a Neymar, o mejor dicho un plano de la lengua de Neymar al final del partido (en mi mente plano detalle) que a las claras pedía una sola cosa: cerveza. Hasta ahora, el momento de mayor relajación que experimenté en lo que va del torneo.

Para los equipos ya clasificados, el último partido del grupo, además de otorgar la posición definitiva que define al rival de octavos, otorga la verosimilitud con que cada equipo llega a la siguiente fase. Qué tanto da campeón, o al menos qué tiene de verosímil lo que de ahora en adelante va a contar. Hoy Brasil recuperó algo de la verosimilitud propia de un equipo que puede ganar el Mundial. La agilidad aeróbica de Fred y Fernandinho, que sin ser genios son rápidos y están cómodos. La intransigencia del Increíble Hulk. La comodidad climática de los jugadores locales, que después del partido parecían listos para derramar cerveza en sus bocas como dulce premio después de un día agitado. Y obviamente la perfección de Neymar, chiquito y cumplidor pero también, como Messi, un Kant del fútbol. Una computadora. Lo que el resto del equipo empieza a mostrar en soltura física, Neymar lo pone en unos profundos pliegues de pensamiento a alta velocidad, que le permiten saber con certeza cómo está construido el plano del campo en sus bases matemáticas y operar sobre ellas.
Brasil empezó a mostrar rasgos de verosimilitud, algo que sólo se consigue con la tranquilidad que pulsa al movimiento suelto, cómodo consigo mismo, con la neurosis justa y necesaria. Sin sobreactuar ni tomar la actitud frívola del indiferente que ya se sabe en octavos de final.

Salud.