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Lijepa naša domovino (intento de resignificación) / por Florencia Minici

Me resulta llamativo el escándalo que algunos medios locales fogonearon a propósito del partido inaugural. Que no hubo resultados por la vía correcta del conocimiento de la pelota, es cierto. Que la agarrada al increíble Hulk no fue tal, en principio es cierto. Igual, yo no soy nadie para decir “golazo”. A veces algunos argentinos son los primeros en defender las reglas de todo meta-republicanismo posible: competencias deportivas, sucesión de reyes, de papas, indignación por elecciones democráticas que llevan al poder a líderes militares de izquierda… en fin. El partido fue polémico. El ambiente fue polémico. Disturbios en San Pablo, en Río. “El cemento le ganó al ser humano”, dijo Maradona en el lírico De Zurda que está oralizando junto a Víctor Hugo por Telesur, la señal de la Patria Grande.

Obviamente el arbitraje no fue bueno. Después de todo, en el fútbol los malos árbitros son como los malos críticos de literatura: no ven con claridad, no es que lo hagan a propósito. Con chantapufis.
No lamento y celebro la ausencia en esta copa de Josip Simunic, el capitán de la selección croata que fue sancionado tras hacer el saludo nazi con el que los croatas hitlerianos se identificaban en la época en la que el III Reich limpió a serbios y judíos. ¡Y para colmo un montón de croatas en las tribunas respondieron a favor!. Esto pasó en un partido con Islandia en el 2013. Hay muchas entradas en google sobre el tema.
Repito que no defiendo al árbitro, tampoco lo condeno. Pero me gusta tener la fantasía de que alguna que otra vez en la cancha grande puede ocurrir un acto de justicia divina.
El lema con el que titulé este post, “Lijepa naša domovino” es una parte del himno nacional de Croacia. Como todo himno, habla de: muerte, de pastos y montañas, de los ríos y las guerras. El lema que yo cité se traduce como “Nuestra hermosa patria”. A mí me calienta más el corazón una patria que una nación cerrada, y por eso me gusta que el programa de Maradona y Víctor Hugo interpele a toda Latinoamérica. Los croatas también sienten su patria, rota en guerras, pero son grandes las deudas y respuestas por dar acerca de ese “¡Listos!” que los hinchas le respondieron al capitán Simunic en 2003: la respuesta misma que los grupos terroristas alzaban a la hora de la espada de las limpiezas étnicas del siglo XX.

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El Mundial empezó. Se intensifican las memorias históricas, las imaginaciones.¿ Quiénes llegarán a la final? Algunos se sienten muy solos y otros están demasiado confiados. Por mi historia personal hay Esperanza que me cuesta tener (¿seré mexicana?, me diría Cecilia Eraso); la saudade ya se apoderó completamente de mí, no sé si no estuvo siempre, no sé si llegó hace un tiempo, no sé si alguna vez se irá o si me llevará con ella. Pero como dijo CFK, pase lo que pase con nuestros cuerpos finitos en esta tierra, la historia no se detiene nunca. Ojalá haya Justicia para todos. Pero al decir de Lenin: con LUZ, LUZ, LUZ, para todos.

 

Bienvenido Mundial / por Florencia Minici

El amor verdadero /Corintios 13

Si no tengo amor, de nada me sirve hablar todos los idiomas del mundo, y hasta el idioma de los ángeles. Si no tengo amor, soy como un pedazo de metal ruidoso; ¡soy como una campana desafinada!

Si no tengo amor, de nada me sirve hablar de parte de Dios y conocer sus planes secretos. De nada me sirve que mi confianza en Dios me haga mover montañas.
Si no tengo amor, de nada me sirve darles a los pobres todo lo que tengo. De nada me sirve dedicarme en cuerpo y alma a ayudar a los demás.
El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable.
El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie.
No es orgulloso.
No es grosero ni egoísta.
No se enoja por cualquier cosa.
No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho.
No aplaude a los malvados, sino a los que hablan con la verdad.
El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo.
Sólo el amor vive para siempre. Llegará el día en que ya nadie hable de parte de Dios, ni se hable en idiomas extraños, ni sea necesario conocer los planes secretos de Dios.
Las profecías, y todo lo que ahora conocemos, es imperfecto.
Cuando llegue lo que es perfecto, todo lo demás se acabará.
Alguna vez fui niño. Y mi modo de hablar, mi modo de entender las cosas, y mi manera de pensar eran los de un niño. Pero ahora soy una persona adulta, y todo eso lo he dejado atrás.
Ahora conocemos a Dios de manera no muy clara, como cuando vemos nuestra imagen reflejada en un espejo a oscuras. Pero, cuando todo sea perfecto, veremos a Dios cara a cara. Ahora lo conozco de manera imperfecta; pero cuando todo sea perfecto, podré conocerlo como él me conoce a mí.
Hay tres cosas que son permanentes: la confianza en Dios, la seguridad de que él cumplirá sus promesas, y el amor. De estas tres cosas, la más importante es el amor.

 

cristo redentor